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El guerrero más poderoso

El despertar de una alianza: Secretos entre leyendas y demonios

El estruendo de las ráfagas de energía carmesí y los relámpagos amarillentos de Akeno cesó tan rápido como había comenzado. Gohan, oculto tras la estructura de piedra, observaba con los ojos muy abiertos cómo el grupo de jóvenes despachaba a los ángeles caídos con una eficiencia asombrosa. Rias Gremory, con un gesto de autoridad, había pulverizado la última lanza de luz, mientras Kiba, el caballero rubio, envainaba su espada tras un movimiento casi imperceptible.

— Parece que no necesitan mi ayuda —murmuró Gohan para sí mismo, soltando el aire que había estado reteniendo—. Son fuertes... muy fuertes. Pero su energía es tan diferente a la de mi papá o la del señor Piccolo. Es más... densa, como si estuviera ligada a su propia sangre.

Sin hacer el más mínimo ruido, Gohan se dio la vuelta y, aprovechando un descuido de los demonios, se alejó a supervelocidad. No podía arriesgarse a que lo vieran allí; mamá lo mataría si se enteraba de que su primer día de escuela terminó en medio de una guerra sobrenatural.

Al llegar a las Montañas Paos, el joven Saiyajin aterrizó suavemente frente a su casa. El aroma a guiso de Milk ya inundaba el aire, pero Goku estaba afuera, sentado sobre una roca, meditando. Al sentir el aterrizaje de su hijo, el guerrero abrió un ojo y sonrió.

— ¡Hola, Gohan! ¿Cómo te fue en tu primer día? ¿Hiciste muchos amigos? —preguntó Goku con su habitual tono despreocupado.

Gohan se rascó la mejilla, un gesto heredado de su padre, y se sentó a su lado.

— Bueno, papá... fue un día muy extraño. La escuela es normal, supongo, pero hay personas allí que no son humanas. Sentí sus energías, eran como demonios. Y vi a unos sujetos con alas negras atacándolos.

Goku arqueó una ceja, interesado.

— ¿Demonios y ángeles? Vaya, parece que la ciudad de Kuoh es un lugar bastante movido. ¿Tuviste que pelear?

— No, ellos se encargaron. Parecen ser un grupo organizado. Una chica llamada Rias Gremory parece ser la líder. Tienen un Ki muy extraño, papá, no parece que entrenen para obtenerlo, sino que nacieron con él.

— Ya veo... —Goku se puso de pie y estiró los brazos—. Mientras no sean malvados, no hay de qué preocuparse. Pero mantén los ojos abiertos, Gohan. Si sientes que alguien está en peligro real, ya sabes qué hacer. ¡Pero ahora, entremos a comer antes de que Milk se enoje!

Mientras tanto, en el viejo edificio de la Academia Kuoh, el ambiente era mucho más tenso. El Club de Investigación de lo Oculto estaba reunido en pleno. Rias Gremory permanecía sentada en su escritorio, cruzada de brazos, mientras Koneko comía un dulce sentada en el sofá.

— Koneko —dijo Rias con tono serio—, estuviste cerca de él durante el almuerzo. Dime qué sentiste exactamente de Son Gohan.

Koneko tragó su bocado y miró a su reina con ojos inexpresivos, aunque había una pizca de duda en ellos.

— Es... indescriptible, Buchou. No es un portador de Sacred Gear común. Su energía es pura, física. No tiene rastro de magia, pero la cantidad que emana es absurda. Es como si estuviera intentando comprimir un océano dentro de un vaso de agua. Y sus instintos... él sabía que yo lo estaba observando.

— ¿Un humano con tal capacidad física? —intervino Kiba, apoyado contra la pared—. Es poco probable. Incluso los exorcistas más entrenados tienen un límite claro.

Rias se levantó y caminó hacia la ventana, observando el atardecer. El apellido "Son" había estado martilleando en su cabeza desde que leyó el expediente del chico.

— "Son"... —susurró Rias—. Akeno, ¿recuerdas las historias que contaba mi hermano Sirzechs sobre el equilibrio del universo?

Akeno, que estaba sirviendo té, se detuvo y asintió con una sonrisa curiosa.

— Te refieres a esas leyendas sobre los guerreros del espacio, ¿verdad? Los que mi señor Sirzechs mencionaba como "monstruos de combate".

— Exactamente —dijo Rias, dándose la vuelta con fuego en la mirada—. Hace años, escuché a mi hermano y a mi padre hablar sobre un evento que sacudió las altas esferas del inframundo. Un ser llamado Freezer, un tirano galáctico al que incluso los demonios de clase alta temían, fue derrotado por un solo guerrero. Un guerrero de una raza casi extinta: un Saiyajin. Su nombre era Son Goku.

El silencio inundó la sala. Kiba y Koneko intercambiaron miradas de asombro.

— ¿Un Saiyajin? —preguntó Kiba—. Pensé que eran solo mitos para asustar a los niños. Se decía que eran bárbaros que vendían planetas.

— Mi hermano no miente —afirmó Rias—. Él dijo que esos seres poseen una transformación legendaria que cambia su cabello a un color dorado y multiplica su poder de forma inimaginable. Si ese chico se llama Son Gohan... es muy probable que estemos ante el hijo de la leyenda que derrotó a Freezer.

— Eso explicaría por qué su energía se siente tan... "pesada" —añadió Akeno, con un brillo de emoción en los ojos—. Buchou, si eso es cierto, tenemos a un ser de nivel divino caminando por nuestros pasillos.

Rias asintió. Sabía que debía confirmar sus sospechas. Esa misma noche, utilizó un círculo mágico de comunicación para contactar con el Inframundo. Su hermano, Sirzechs Lucifer, el actual Maou, apareció en la proyección mágica.

— Rias, es inusual que me llames a estas horas —dijo Sirzechs con una sonrisa amable—. ¿Algo va mal en Kuoh?

— Hermano, necesito que me hables sobre Son Goku. He conocido a un chico, un nuevo estudiante. Se llama Son Gohan.

La expresión de Sirzechs cambió instantáneamente. La amabilidad dio paso a una seriedad absoluta que rara vez mostraba.

— ¿Son Gohan? —Sirzechs suspiró y se reclinó en su trono—. Rias, si ese chico es quien creo que es, debes tener mucho cuidado. No porque sea malvado, sino porque su potencial es algo que escapa a la comprensión de nuestro sistema de piezas de ajedrez. Son Goku es el guerrero que alcanzó el estado de Super Saiyajin. Se dice que su poder es capaz de rivalizar con los dioses de la destrucción. Si tiene un hijo, ese niño podría ser incluso más prometedor que el padre.

Rias sintió un escalofrío.

— ¿Qué debo hacer, hermano?

— Conócelo. No intentes forzarlo a nada. Los Saiyajin valoran la libertad y la fuerza por encima de todo. Si logras su amistad, tendrás al aliado más poderoso que el clan Gremory haya visto jamás. Pero si lo conviertes en un enemigo... ni siquiera yo podría garantizar tu seguridad.

Al día siguiente, Gohan llegó a la escuela tratando de mantener un perfil bajo, pero al entrar al salón, notó que el ambiente era distinto. Koneko lo esperaba en la puerta.

— El Consejo Estudiantil... no, el Club de Investigación de lo Oculto quiere hablar contigo —dijo ella de forma escueta—. Acompáñame, Son Gohan.

Gohan sintió un vuelco en el corazón.

— "Rayos, creo que me descubrieron" —pensó, pero aceptó con un asentimiento—. Está bien, Koneko. Vamos.

Caminaron hacia el viejo edificio, el mismo lugar donde ocurrió la pelea el día anterior. Al entrar a la sala del club, Gohan vio a Rias sentada en su trono de terciopelo. El aire estaba cargado de una energía expectante.

— Bienvenido, Gohan —dijo Rias con una sonrisa elegante—. Por favor, toma asiento. Imagino que tienes muchas preguntas, al igual que nosotros.

Gohan se sentó, tratando de no parecer intimidado.

— Ustedes no son humanos normales, ¿verdad? —preguntó directamente, sorprendiendo a Rias por su franqueza.

— No, no lo somos —respondió ella—. Soy Rias Gremory, una demonio de clase alta. Y este es mi clan. Pero no estamos aquí para hablar de nosotros, sino de ti. Gohan... sabemos quién es tu padre. Sabemos lo que es un Saiyajin.

Gohan se tensó. Sus músculos se marcaron bajo el uniforme y, por un segundo, sus ojos parecieron destellar en un tono verdoso antes de volver al negro.

— ¿Cómo saben eso? —preguntó Gohan con voz firme.

— Mi hermano es un líder en nuestro mundo. Él conoce la historia de Son Goku y su batalla contra Freezer —explicó Rias, suavizando su tono—. No queremos hacerte daño, Gohan. De hecho, nos gustaría que te unieras a nosotros. Con tu poder y nuestra influencia, podrías proteger este mundo de amenazas que ni imaginas.

Gohan guardó silencio por un largo momento. Recordó las palabras de su madre sobre estudiar y las de su padre sobre proteger a los demás.

— No puedo ser un demonio —dijo Gohan finalmente—. Mi mamá quiere que sea un gran investigador y mi papá me enseñó a valorar mi propia naturaleza. Además, no creo que una "pieza de ajedrez" pueda contener mi energía. Mi papá dice que el Ki es la fuerza de la vida, y convertir mi alma en la de otra especie... no se siente correcto.

Rias pareció un poco decepcionada, pero asintió con respeto. Ella misma sospechaba que las piezas de Evil Piece podrían ser rechazadas por el cuerpo de un Saiyajin debido a su abrumadora vitalidad.

— Entiendo. Sin embargo, ¿aceptarías ser nuestro aliado? Alguien con quien podamos contar y que pueda contar con nosotros.

Gohan sonrió, esta vez de forma genuina.

— Eso sí puedo hacerlo. Me gusta ayudar a la gente.

— En ese caso —dijo Akeno, acercándose con una bandeja de dulces—, dinos, Gohan... ¿qué es exactamente ese Ki del que hablas? ¿Cómo puedes ser tan fuerte siendo tan joven?

Gohan se relajó y comenzó a explicarles.

— El Ki es la energía que todos los seres vivos tienen, pero la mayoría no sabe cómo usarla. Se puede sentir, se puede proyectar y se puede usar para aumentar las capacidades del cuerpo —Gohan extendió su mano y una pequeña esfera de energía azulada y brillante apareció sobre su palma, iluminando la habitación—. A diferencia de la magia, que parece requerir fórmulas o círculos, el Ki es puro control mental y físico. Yo entreno desde que tenía cuatro años. Mi primer maestro fue el señor Piccolo, que es un Namekusei, y luego entrené con mi papá en un lugar donde un año pasa en un solo día.

Los miembros del club escuchaban fascinados. Kiba se acercó, mirando la esfera de energía con curiosidad.

— ¿Puedes hacer que esa energía tome formas? —preguntó el caballero.

— Bueno, puedo lanzarla como ráfagas o crear escudos. Pero lo más importante es el control. Si no me controlo, podría destruir esta escuela con un solo estornudo —dijo Gohan con una risita nerviosa, lo que hizo que todos en la sala sudaran frío.

— ¿Y esa transformación? —preguntó Koneko, que no había dejado de observar la esfera—. La del cabello dorado.

Gohan bajó la mirada, su expresión se volvió un poco más sombría.

— El Super Saiyajin... es una transformación que surge de la necesidad, a veces de la rabia o del deseo de proteger. Multiplica el poder de forma exponencial. Mi papá la alcanzó primero, y él me ayudó a lograrla hace poco. Es agotadora, pero te da una fuerza increíble.

Rias se levantó y caminó hacia él, extendiendo su mano.

— Gohan, gracias por tu honestidad. Este mundo es más complicado de lo que parece. Hay ángeles, ángeles caídos, dioses y monstruos. Tenerte como aliado es más de lo que podríamos haber pedido.

Gohan estrechó su mano con firmeza.

— Igualmente, Rias. Pero por favor, no le digan nada a mi mamá sobre las peleas. Ella realmente quiere que sea un estudiante normal.

— Tu secreto está a salvo con nosotros —aseguró Akeno con una risita traviesa.

Mientras Gohan salía del edificio del club, sintiéndose aliviado de no tener que ocultar totalmente quién era, Rias se quedó pensativa.

— Es un niño increíble —dijo Kiba—. Tiene un poder que nos supera a todos, pero es tan humilde y amable.

— Es un Saiyajin —concluyó Rias—. Un guerrero por naturaleza, pero con el corazón de un humano. El equilibrio en Kuoh acaba de cambiar drásticamente. Y tengo el presentimiento de que las cosas se pondrán muy interesantes de ahora en adelante.

Gohan, caminando de regreso a sus clases, miró hacia el cielo. Sabía que su vida escolar no sería para nada aburrida. Entre los libros de matemáticas y las batallas contra seres sobrenaturales, el joven hijo de Goku estaba listo para escribir su propia leyenda en este nuevo mundo. Pero primero, tenía que terminar su tarea de literatura antes de que Milk llegara a casa.

— "Bueno" —pensó Gohan con una sonrisa—, "al menos ya no tengo que preocuparme por ocultar mi Ki frente a ellos. Esto va a ser divertido".

En las sombras, lejos de la academia, unos ojos rojos observaban la escena. La presencia de un Saiyajin en la Tierra no había pasado desapercibida para todos los bandos, y algunos ya estaban trazando planes para poner a prueba el poder del joven guerrero. Pero Gohan no tenía miedo; después de todo, era el hijo del hombre más fuerte del universo.