El Problema de la Navegante
Tras una investigación extenuante, Nami se encontraba perdida en un bosque extraño mientras intentaba ubicar la salida del lugar y regresar con los demás. En eso, unas enredaderas aparecieron y la atraparon de muñecas y tobillos estirada con los brazos sobre la cabeza, incapaz de moverse planificó una estrategia, pero en eso se acercaron unas hadas diminutas, habían atrapado a Nami porque la consideraban invasora en su bosque y por lo tanto merecía un castigo, una de las hadas fue por la axila suave de Nami y comenzó a acariciarla provocando que esta se ría, secretamente era extremadamente cosquillosa y ahora habían descubierto su debilidad. Poco a poco, otras hadas comenzaron a hacercarse, dos en la axila derecha y dos en la axila izquierda, provocando que Nami comenzara a reir mientras les decía que paren, fueron 5 minutos en sus axilas, sin embargo las hadas pararon, pero igualmente bromeaban acariciando de vez en cuando las axilas de Nami. Fue entonces cuando dos hadas bajaron y se fijaron en el torso de Nami, ella se puso nerviosa porque sabía que su vientre era una zona muy sensible de ella, pero era tarde, las hadas comenzaron a hacerle cosquillas en las costillas, costados y vientre, aprovechando que la vestimenta de Nami dejaba vulnerable sus zonas más sensibles, provocando que a Nami le de un ataque de risa mientras las hadas reian viendo sus reacciones. Fueron 20 minutos de cosquillas en el torso, para después las hadas atacar el vientre y las axilas al mismo tiempo ocasionando que Nami llegue a llorar de risa mientras las hadas consideraban esto un castigo apropiado por invasión. El climax llegó cuando una de las hadas se dió cuenta de el ombligo de Nami, al darse cuenta, Nami comenzó a desesperarse mientras pedía que se alejen de su ombligo, pero era tarde, una de las hadas hundió su dedo en el ombligo de la Navegante haciendole cosquillas provocando que Nami explote en una risa demasiado fuerte, su ombligo era la zona con más cosquillas de su cuerpo y había sido descubierto por unas hadas malvadas, Nami no sabía cuando pararian, pero ahora su ombligo era el centro de diversión de varias hadas territoriales.