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fanfic 3 B.W

Patrones de Caos en el Pasillo 4

La arquitectura de la Preparatoria East Highland era, para Benjamin Winchester, un mapa de ineficiencias y secretos mal guardados. Mientras caminaba hacia su casillero el martes por la mañana, su mente procesaba la vibración de las tuberías de agua (un 12% más alta de lo normal, indicando una fuga en el baño de hombres del segundo piso) y el murmullo de trescientas conversaciones simultáneas.

Ben se veía a sí mismo como un fantasma en una máquina de carne. Su apariencia, inspirada en un joven Jensen Ackles, atraía miradas curiosas de algunas chicas, pero su postura encorvada y su mirada perdida tras las gafas de montura negra servían como un repelente social efectivo. Nadie sospechaba que, bajo ese exterior de adolescente huérfano y retraído, residía una CPU biológica capaz de calcular la trayectoria de una bala antes de que el gatillo fuera presionado.

[Nombre: Estudiante promedio] [Fuerza de levantamiento: Humano — Inferior al promedio (42 kg)] [Velocidad: Humano Promedio (5.1 m/s)] [Inteligencia: Promedio] [Inteligencia para combate: Sin noción]

Ben suspiró. Ver el mundo a través de las estadísticas de la Featteca Wiki era útil, pero agotadoramente mundano. La mayoría de las personas eran... simplemente personas. Hasta que ella apareció.

Cassie Howard caminaba por el pasillo con una expresión que Ben identificó instantáneamente como una mezcla de privación de sueño y ansiedad social de nivel 7. Llevaba un vestido azul que acentuaba su vulnerabilidad. Ben notó el ligero temblor en su mano derecha mientras sostenía un café helado.

— Buenos días, Cassie —dijo Ben, interceptándola con una sincronización perfecta que hizo parecer que se habían encontrado por pura casualidad.

— Oh, hola, Ben —ella forzó una sonrisa, pero sus ojos no brillaban—. ¿Calculando más distancias hoy?

— En realidad, hoy estoy calculando la probabilidad de que ese café sea tu única fuente de energía desde ayer a las seis de la tarde —respondió él con un tono sarcástico pero suave—. Las estadísticas no mienten, Cassie. Tienes un 89% de probabilidades de colapsar antes de la clase de gimnasia si no comes algo sólido.

Cassie soltó una risa corta, esta vez más genuina.

— Eres como un horóscopo andante, pero con matemáticas. ¿Cómo lo sabes?

— Observación —mintió Ben parcialmente. No mencionó que podía ver la dilatación de sus pupilas y el ritmo de su pulso en la yugular—. Soy un gran creyente en los detalles. Los detalles son los que construyen la verdad, mientras que las generalidades son solo mentiras cómodas.

— Ojalá todos se fijaran en los detalles de esa forma —susurró ella, bajando la mirada.

Ben sintió una punzada de irritación lógica. Sabía, por los rumores que su cerebro había filtrado y analizado, que Cassie estaba atrapada en un ciclo de validación externa destructiva, especialmente con Nate Jacobs.

— El problema con Nate —dijo Ben, lanzando el nombre como una granada táctica— es que él no ve detalles. Él ve activos. Cosas que poseer. Y tú, Cassie, no eres un objeto inanimado en un inventario.

Cassie se tensó. Su etiqueta de estadísticas parpadeó.

[Estado emocional: Inestabilidad aguda / Sorpresa]

— No deberías hablar de Nate así. No lo conoces —dijo ella, aunque su voz carecía de convicción.

— Conozco la arquitectura de su mandíbula y la forma en que su centro de gravedad se desplaza cuando está enojado —respondió Ben, recuperando su tono de adolescente torpe para no asustarla—. Es un estudio fascinante de agresión reprimida. Pero bueno, ¿quién soy yo? Solo el chico nuevo que lee demasiados libros de psicología.

— Eres diferente, Ben Winchester —dijo ella antes de alejarse—. No sé si eso es bueno o malo todavía.

— Yo tampoco lo sé, Cassie. Estoy recolectando datos —murmuró Ben para sí mismo.

Mientras ella se alejaba, la atención de Ben fue captada por un rastro olfativo que su sinestesia mejorada pintó de un color verde ácido en el aire. Era el olor a ozono y a un acelerante químico específico: nitrato de amonio.

"Alguien está fabricando algo que no debería estar en un laboratorio escolar", pensó.

Siguió el rastro, utilizando su multitarea para revisar mentalmente los planos de la escuela mientras esquivaba a los estudiantes. Su camino lo llevó hacia el ala de ciencias, un área que debería estar vacía durante el primer periodo. Al doblar la esquina, sus sentidos se pusieron en alerta máxima.

Escuchó tres respiraciones. Una era rápida y superficial (miedo), otra era lenta y controlada (entrenamiento), y la tercera era pesada, casi sibilante.

— El Sr. Fisk no está contento con la pureza del producto, Maddy —dijo una voz masculina, áspera y profesional.

Ben se asomó por el cristal de la puerta del laboratorio 3-B. Dentro, Maddy Perez estaba contra una mesa de laboratorio, luciendo desafiante pero claramente superada. Frente a ella estaba un hombre que Ben reconoció de sus bases de datos mentales de la noche anterior.

[Nombre: James "The Cleaner" Wesley (Asociado a Wilson Fisk)] [Fuerza de levantamiento: Humano — Superior al promedio (95 kg)] [Velocidad: Humano Atlético (7.8 m/s)] [Inteligencia: Brillante] [Inteligencia para combate: Aprendido]

— Dile a tu jefe que el equipo de esta escuela es una basura —espetó Maddy, cruzando los brazos—. No puedo sintetizar algo mejor si los matraces están sucios.

— El equipo no es el problema, jovencita. La lealtad lo es —Wesley dio un paso adelante—. Fisk se está cansando de los juegos de los adolescentes de este pueblo. Si no entregas la fórmula refinada para el viernes, las consecuencias no serán una detención escolar.

Ben analizó la situación. Podía intervenir, pero sus estadísticas físicas actuales eran un suicidio contra un tipo como Wesley, que probablemente llevaba una 9mm bajo su traje de seda. Sin embargo, Ben Winchester no necesitaba músculos cuando tenía una hipermente.

Vio un mechero Bunsen encendido cerca de un recipiente de éter. Calculó el ángulo de la corriente de aire de la ventilación. Si abría la válvula de gas del pasillo y lanzaba un objeto metálico para crear una chispa...

"No, demasiado ruidoso. Demasiado rastro", pensó.

En su lugar, utilizó su destreza sobrehumana para sacar su teléfono y, con una velocidad de escritura que habría avergonzado a un taquígrafo profesional, hackeó el sistema de megafonía de la escuela en 4.2 segundos.

— *Atención, personal de mantenimiento. Fuga de gas detectada en el ala de ciencias, laboratorio 3-B. Evacuación inmediata requerida* —la voz que salió por los altavoces no era la suya; era una copia perfecta, generada sintéticamente, de la voz del director de la escuela.

Wesley se congeló. Miró hacia el altavoz y luego a Maddy.

— Tienes hasta el viernes —sentenció antes de salir por la puerta trasera.

Ben se ocultó en las sombras, su control muscular permitiéndole volverse casi invisible contra la pared. Cuando Maddy salió del laboratorio, temblando ligeramente a pesar de su fachada de chica dura, Ben esperó tres minutos exactos antes de entrar.

El laboratorio olía a miedo y a ciencia clandestina. Ben se acercó a la pizarra donde Maddy había estado trabajando. Sus ojos procesaron las ecuaciones químicas en milisegundos.

— Errores en la cadena de polímeros. Ineficiente —susurró Ben. Tomó una tiza y, con una caligrafía perfecta, corrigió tres variables clave que aumentarían la estabilidad del compuesto sin hacerlo más letal. Era un rastro, una migaja de pan para quien supiera leerla.

Salió del laboratorio sintiendo una descarga de dopamina. Le gustaba esto. Le gustaba ser el titiritero en un teatro de sombras.

Más tarde, en la cafetería, Ben se sentó solo en una mesa de la esquina, observando el ecosistema de East Highland. Vio a Jules Vaughn entrar, su energía era un estallido de colores neón en su sinestesia.

[Nombre: Jules Vaughn] [Fuerza de levantamiento: Humano — Inferior al promedio (45 kg)] [Velocidad: Humano Promedio (5.8 m/s)] [Inteligencia: Brillante] [Inteligencia para combate: Sin noción]

Jules se sentó con Rue Bennett. Ben analizó a Rue. Sus niveles de serotonina y dopamina eran abismales, un patrón claro de adicción activa.

[Nombre: Rue Bennett] [Fuerza de levantamiento: Humano — Inferior al promedio (48 kg)] [Velocidad: Humano Promedio (5.4 m/s)] [Inteligencia: Brillante] [Inteligencia para combate: Callejeros (Nivel bajo)]

"Un pueblo de genios desperdiciados y mafiosos con trajes caros", pensó Ben, mordiendo una manzana. "Y en el centro de todo, Wilson Fisk tratando de convertir una preparatoria en su laboratorio personal".

De pronto, una sombra se proyectó sobre su mesa. Ben no necesitó mirar hacia arriba para saber quién era. El olor a colonia cara y el sonido de pisadas pesadas y seguras eran inconfundibles.

— Winchester —dijo Nate Jacobs.

Ben levantó la vista, fingiendo sorpresa y ajustándose las gafas con un gesto torpe.

— Oh, hola, Nate. ¿Vienes a darme otra lección sobre la implacabilidad de la gravedad?

Nate se sentó frente a él, invadiendo su espacio personal. Sus estadísticas eran impresionantes para un humano normal, pero para Ben, Nate era un libro abierto de traumas infantiles y deseo de control.

— Vi que estabas hablando con Cassie esta mañana —dijo Nate, su voz era un susurro peligroso—. No me gusta que los bichos raros se acerquen a lo que es mío.

Ben inclinó la cabeza, permitiendo que un destello de su verdadera inteligencia se filtrara a través de sus ojos.

— "Mío" es un término posesivo interesante, Nate. Implica propiedad legal o física. Dado que estamos en el siglo XXI y en un país democrático, dudo que tengas un título de propiedad sobre Cassie Howard. A menos, claro, que estés operando bajo un código moral diferente... uno más parecido al de los hombres con los que tu padre hace negocios en los muelles.

Nate se tensó visiblemente. Sus ojos se entrecerraron.

— ¿Qué sabes tú de los negocios de mi padre?

— Sé que el miedo es una herramienta de gestión muy pobre a largo plazo —respondió Ben, manteniendo la calma absoluta. Su ritmo cardíaco no subió ni un solo latido—. Y sé que si sigues apretando a Cassie de la forma en que lo haces, eventualmente se romperá. Y cuando las cosas se rompen, Nate, dejan de ser útiles. Eso es entropía básica.

Nate se levantó, golpeando la mesa. El ruido hizo que media cafetería guardara silencio.

— Escúchame bien, Winchester. No sé qué clase de juego estás jugando, pero este es mi pueblo. Quédate en tu rincón con tus libros y tus cálculos, o te juro que te enterraré tan profundo que ni tu supercerebro podrá encontrar la salida.

Ben sonrió. Fue una sonrisa pequeña, casi imperceptible, pero cargada de una arrogancia que Nate no pudo procesar.

— El 90% de las amenazas son solo ruido acústico destinado a ocultar la inseguridad del emisor —dijo Ben suavemente—. Pero gracias por el consejo, Nate. Lo tendré en cuenta mientras calculo tu inevitable caída.

Nate se alejó, hirviendo de rabia. Ben volvió a su manzana. Había marcado su territorio. Sabía que esto traería consecuencias, pero su instinto sobrehumano le decía que el conflicto era necesario para catalizar el cambio.

Al salir de la escuela, Ben decidió no ir directamente a casa. Su rastro de sinestesia le indicaba que el hombre del traje, Wesley, se había dirigido hacia una zona industrial en las afueras.

"Es hora de ver qué tan profunda es la madriguera del conejo", pensó.

Caminó durante cuarenta minutos, utilizando su aprendizaje instantáneo para memorizar cada calle, cada cámara de seguridad y cada patrulla de policía. Al llegar a un almacén abandonado que olía a pescado podrido y productos químicos, Ben activó su absorción sensorial.

Se subió a un contenedor de basura y trepó por una escalera de incendios con la agilidad de un gato, gracias a su control muscular perfecto. Desde una claraboya, observó el interior.

Lo que vio hizo que sus procesadores mentales trabajaran a máxima capacidad. No era solo droga. Había cajas con el logo de "Industrias Fisk" llenas de componentes electrónicos que parecían partes de radares militares. Y en el centro del almacén, hablando con Wesley, estaba un hombre cuya presencia física parecía deformar el aire a su alrededor.

No era Wilson Fisk. Era alguien más joven, con una mirada de psicópata educado.

[Nombre: Dex Poindexter (Asociado a Wilson Fisk)] [Fuerza de levantamiento: Humano Atlético (210 kg)] [Velocidad: Humano Máximo (11.5 m/s)] [Inteligencia: Brillante] [Inteligencia para combate: Maestro]

Ben tragó saliva. Dex Poindexter. El hombre que nunca fallaba un tiro. Sus estadísticas de combate eran "Maestro", lo que lo ponía varios niveles por encima de cualquier cosa que Ben hubiera enfrentado.

— El cargamento para los Jacobs debe estar listo mañana —dijo Dex, lanzando un clip con una precisión aterradora; el pequeño objeto metálico se incrustó profundamente en una mosca que volaba a cinco metros de distancia—. Si el viejo Jacobs sigue dudando, recuérdale que tenemos fotos de sus... actividades extracurriculares.

Ben sacó su teléfono y comenzó a grabar. Esto era oro puro. Podía destruir a los Jacobs y golpear la operación de Fisk en un solo movimiento.

Pero entonces, su instinto sobrehumano le gritó. Un cambio en la presión del aire. Un sonido casi inaudible de algo cortando el viento.

Ben se lanzó hacia un lado justo cuando un trozo de vidrio roto, lanzado desde abajo con la fuerza de una bala, atravesaba el lugar donde su cabeza había estado un segundo antes.

— Tenemos compañía —dijo la voz de Dex desde abajo, con una calma espeluznante.

Benjamin Winchester no esperó. Utilizando su hipermente, calculó la ruta de escape más rápida. Saltó desde la escalera de incendios hacia el techo de un camión en movimiento que pasaba por la calle adyacente, amortiguando el impacto con un control muscular perfecto.

Mientras el camión se alejaba, Ben miró hacia atrás. Dex estaba en la puerta del almacén, mirándolo fijamente. No corrió tras él. Solo lo observó, como un depredador que acaba de encontrar una presa interesante.

Ben llegó a su casa sudando, pero con la mente más clara que nunca. Se quitó las gafas y se miró en el espejo. Su rostro, el de un joven Jensen Ackles, se veía más afilado, más decidido.

— Muy bien, Benjamin —se dijo a sí mismo—. Has llamado la atención de un asesino profesional, has amenazado al matón de la escuela y estás enamorado de la chica más inestable del condado.

Se sentó frente a sus monitores y comenzó a escribir código. Su multitarea le permitía descifrar los archivos que había copiado del servidor de la escuela mientras, simultáneamente, investigaba el historial financiero de Industrias Fisk.

— Mañana —murmuró—, el juego se vuelve más complicado.

Abrió un cajón secreto en su escritorio. Dentro había un pequeño cuaderno con el nombre de su padre, John Winchester. En la primera página, una nota escrita a mano: *"El conocimiento es el arma definitiva, Ben. Pero solo si tienes el valor de usarla"*.

Ben cerró el cuaderno. Sus estadísticas físicas eran promedio, pero su mente era una fuerza de la naturaleza. Y en East Highland, la tormenta acababa de empezar.

[Subtrama Activa: El secreto de los Jacobs] [Subtrama Activa: La conexión Fisk-Maddy] [Objetivo actual: Proteger a Cassie Howard sin revelar su identidad]

Benjamin se recostó, cerrando los ojos. Podía oír el latido del corazón del pueblo. Podía oler la corrupción. Y, por primera vez en su vida, sentía que tenía el control total de la narrativa.

— Lo siento, Nate —susurró hacia la oscuridad—. Pero en este tablero, tú solo eres un peón. Y yo... yo soy el que escribe las reglas.

El silencio de la noche fue interrumpido por el sonido de un mensaje en su teléfono. Era de Cassie.

*"¿Sigues despierto, chico de las distancias? No puedo dormir"*.

Ben sonrió. Sus dedos volaron sobre la pantalla.

— *"El insomnio es solo el cerebro tratando de resolver ecuaciones que el corazón no entiende. Estoy despierto, Cassie. Siempre estoy despierto"*.

La guerra por el alma de East Highland había comenzado, y Benjamin Winchester era el único que sabía que ya había ganado el primer asalto.