Los adolecentes
Confesiones bajo el mismo techo
— Hola hermana, ¿cómo estás hoy? ¿Fuiste a buscarme la torta al final?
— Hola, sí, ya la tengo en la cocina. Pero ni me hables de comida, que tengo el estómago revuelto con todo lo que está pasando en esta casa.
— ¿Qué pasó ahora? ¿Otra vez problemas con los chicos?
— Hermana, es que ya no sé ni cómo caminar por el pasillo. Mi hijo... bueno, ya sabes que pegó el estirón, pero es que no es solo la altura. Está insoportable. Ayer salió del baño solo con una toalla mal puesta y te juro que me quedé helada. No sabía dónde mirar. Esa cosa que tiene ahí abajo... no es normal para su edad. Es enorme, parece que va a reventar la tela de los calzoncillos todo el tiempo.
— Ay, ni me lo digas. Yo estoy igual con mi hija. No sé qué les dan de comer ahora, pero lo de ella es una exageración. Tiene apenas quince años y ya tiene más tetas y más culo que nosotras dos juntas. Ayer se puso un top para andar por la casa y se le salía todo por los costados. Me da hasta vergüenza salir al patio con ella porque los vecinos se quedan mudos.
— Es que están en una edad terrible. Pero lo peor es cómo me mira, hermana. Siento que me escanea. El otro día estaba agachada limpiando el horno y sentí su mirada clavada en mi trasero. Cuando me di vuelta, se puso nervioso, pero no quitó la vista. Tenía un bulto en el pantalón que daba miedo. Me dio un calor por todo el cuerpo... es mi hijo, pero es que se ha puesto tan hombre y tan dotado que asusta.
— Te entiendo perfectamente. Mi hija está igual de atrevida. A veces me pasa por al lado y me roza "sin querer" con esas tetas gigantes que tiene. El otro día me pidió que le pusiera crema en la espalda y cuando se dio vuelta, me miró con una cara de deseo que me dejó paralizada. Y ese culo... es que no le entran los pantalones, se le marcan hasta las venas de la piel de lo apretada que va.
— Lo de la ropa es un tema. Yo ya no sé qué hacer con las sábanas de mi hijo. Cada mañana es lo mismo. Tengo que lavarlas a escondidas porque están tiesas, llenas de ese pegote blanco por todos lados. Es una cantidad industrial de semen, hermana. Huele a hormonas puras en ese cuarto. A veces entro a buscar la ropa sucia y el olor me marea, me pone hasta