Mío
Shoko no era alguien celosa, para nada, era pragmatica, silenciosa, simplemente indiferente, pero claro, la calma tenía un límite, y más si ese límite lo pone Satoru Gojo. Han sido novios desde ya hace 3 meses, curiosamente Gojo ha sido un novio excepcional, siempre consintiendo a Shoko, respetando su espacio y dandole el apoyo que necesitaba y viceversa, pero había algo que irritaba a Shoko más que autopsias a las 4 de la madrugada, y es...lo atractivo que era su novio. Alto, guapo, poderoso, es obvio que llama la atención, y es obvio que las receptoras son, en palabras de Shoko, "Zorras". Ese día un grupo de hechiceras de segundo grado se acercó a Gojo buscando "consejos", claro, era una excusa para acercarse y tocar al Hechicero más fuerte; Shoko intentó calmarse, pero los celos salientes la traicionaban; mas tarde, Mei Mei fue a ver unos informes financieros con Gojo y una clara muestra de coqueteo se mostró de ella hacia el, hirviendo la sangre de Shoko. Y lo que colmo el vaso, un grupo de hechiceras y personal administrativo elogiando y queriendo fotos de Gojo, demasiado cerca; la paciencia de Shoko desapareció y rapidamente tomo a Gojo del brazo y lo sacó de la turba, mirandolas a todas con una frialdad filosa susurrando "MÍO", aunque más que susurro era una declaración, Gojo solo rio burlonamente, era extraño ver a Shoko con esa actitud, pero bueno, la amaba aun asi, asi que para ahorrar molestias, aparte de un beso calido, le prometio una caja de cigarrillos premium, pero lo que ella queria ahora era tener a Gojo para ella por el resto del día, solo para ella.