Puzzles says
Sombras y Frecuencias Traicioneras
La noche se cernía sobre la ciudad como un telón de terciopelo negro, el escenario perfecto para que el trío de inadaptados llevara a cabo su gran estreno. Frente a ellos, el imponente edificio de "Showtime Corp" se alzaba como un monolito de cristal y acero, custodiando los tesoros tecnológicos que Mr. Puzzles tanto ansiaba.
Mr. Puzzles se encontraba agazapado en la azotea del edificio contiguo, su pantalla mostrando un radar verde que escaneaba las patrullas de seguridad. A su lado, Leggy intentaba imitar su pose de espía, aunque terminaba pareciendo una pequeña bola de masa con patas.
—¡Oh, la tensión es deliciosa! —susurró Puzzles, mientras su rostro cambiaba a la imagen de un cronómetro digital—. El ritmo cardíaco de la ciudad está a punto de sincronizarse con mi visión. WPNZ, ¿estás en posición?
Desde el callejón trasero, la voz de WPNZ llegó a través del comunicador, acompañada por el sonido metálico de un gancho de anclaje siendo preparado.
—Sector sur despejado, Puzzles. He desactivado los sensores de movimiento del perímetro externo, pero el sistema central es otra historia. Necesitamos que Souka haga su magia ahora.
Souka, que se encontraba pegada a la pared de cristal del edificio principal gracias a unos guantes de succión magnética, sonrió para sí misma. Sus plataformas estaban retraídas para minimizar el ruido, y su cabello corto café oscuro apenas se movía con la brisa nocturna. Sus ojos morados, brillantes como gemas bajo la luz de la luna, estaban fijos en el panel de control que asomaba tras una de las ventanas del tercer piso.
—Recibido, chicos —respondió Souka, modulando su voz para que sonara como un suave susurro de viento—. Entrando en el sistema de ventilación en tres, dos, uno...
Con una agilidad que desafiaba su apariencia delicada, Souka se deslizó por una rejilla de ventilación previamente aflojada. Una vez dentro, el aire frío y el olor a ozono la rodearon. Se movía con la gracia de un fantasma, sus uñas negras rozando las paredes metálicas sin producir un solo rasguño.
Sin embargo, a medida que avanzaba hacia el núcleo del estudio de grabación, algo se sentía diferente. La seguridad no era solo física; había una red de sensores infrarrojos que no aparecían en los planos que WPNZ había conseguido.
—Puzzles, tenemos un pequeño cambio de guion —dijo Souka, deteniéndose ante un pasillo bañado en luces láser rojas—. El sistema de seguridad ha sido actualizado. Parece que Showtime Corp se toma muy en serio sus cámaras de 8K.
La pantalla de Mr. Puzzles mostró un emoji de una cara sudorosa, pero rápidamente cambió a una de director de cine entusiasta.
—¡Improvisación! ¡Esa es la chispa del arte vivo! —exclamó—. Souka, usa tu frecuencia vocal. Si logras emitir una onda que interfiera con los sensores sin activar la alarma acústica, podrás pasar.
Souka respiró hondo. Cerró los ojos y comenzó a emitir un zumbido casi imperceptible para el oído humano. Su voz, una herramienta moldeada por años de anonimato criminal, empezó a vibrar en una frecuencia exacta que neutralizaba el parpadeo de los láseres. Paso a paso, cruzó el pasillo como si estuviera bailando en un escenario invisible.
—Estoy dentro —anunció al llegar a la consola principal—. Iniciando descarga de protocolos de acceso para que WPNZ pueda entrar por el muelle de carga.
—Excelente —dijo WPNZ desde el exterior—. Mantén la posición. Voy a entrar a buscar las cámaras y los micrófonos de condensador. Puzzles, prepárate para el transporte.
Todo parecía ir de acuerdo al plan. La sinfonía del robo estaba en su clímax. Pero el destino, al igual que una mala crítica, suele ser cruel.
Mientras Souka manipulaba los controles, una sombra se proyectó sobre la pantalla de la consola. No era la sombra de Puzzles ni la de WPNZ.
—Vaya, vaya... pero si es la "Criminal Fantasma" en persona —dijo una voz grave y autoritaria que resonó en toda la sala.
Souka se tensó. Lentamente, giró la cabeza para encontrarse con el Jefe de Seguridad, un hombre robusto con un uniforme impecable y un dispositivo de escaneo en la mano. A su lado, dos guardias armados con rifles de pulso eléctrico la apuntaban directamente.
—¡Souka! ¡¿Qué está pasando?! —la voz de Puzzles sonó alarmada en su oído—. ¡Tu señal de audio está saturada!
—Fui descuidada —murmuró Souka, pero no hacia el comunicador, sino hacia el guardia, manteniendo una calma gélida—. No esperaba que Showtime Corp invirtiera en escáneres de calor de grado militar.
—Tus trucos de voz no funcionan con las máquinas, niña —dijo el Jefe de Seguridad, dando un paso adelante—. Estás rodeada. Entrega el dispositivo de hackeo y tal vez no te entreguemos directamente a las autoridades de SMG4.
Souka soltó una risita, una que no era la suya, sino una imitación perfecta de la risa maníaca de Mr. Puzzles. El sonido fue tan inesperado y escalofriante que los guardias retrocedieron un paso, confundidos.
—¿Rodeada? —preguntó ella, sus ojos morados brillando con una intensidad hipnótica—. Oh, señor, usted no entiende nada de narrativa. En toda gran obra, el protagonista siempre tiene un as bajo la manga justo antes del intermedio.
—¡Disparad! —ordenó el jefe, perdiendo la paciencia.
Pero antes de que los guardias pudieran apretar el gatillo, el techo de cristal del estudio estalló en mil pedazos.
—¡CORTEN! —gritó una voz atronadora.
Mr. Puzzles descendió desde las alturas, colgado de unos cables de acero, con su pantalla mostrando una imagen de fuego y explosiones. Su figura de dos metros de altura aterrizó con una elegancia teatral justo entre Souka y los guardias.
—¡Este set es privado! —exclamó Puzzles, agitando sus largos brazos—. ¡Fuera de mi vista, extras sin importancia!
WPNZ entró rompiendo la puerta lateral, portando un cañón de humo que inundó la habitación en cuestión de segundos.
—¡Souka, muévete! —gritó WPNZ, agarrándola del brazo mientras el humo cegaba a los guardias—. ¡Puzzles, deja de posar y ayúdanos con el equipo!
—¡Un momento! —protestó Puzzles, mientras usaba su fuerza sobrehumana para arrancar de cuajo una consola de edición de video de última generación—. ¡No puedo dejar que esta iluminación se desperdicie! Souka, ¡la voz! ¡Dales el final de acto!
Souka, aprovechando la confusión y el humo, se subió a sus plataformas al máximo, ganando una altura imponente que la hacía ver casi tan alta como Puzzles en medio de la niebla. Inspiró aire y soltó un grito sónico modulado que no solo aturdió a los guardias, sino que hizo que los cristales restantes de las ventanas vibraran hasta estallar.
—¡Retirada! —ordenó Souka, su voz ahora cargada con una autoridad que incluso hizo que WPNZ se enderezara por instinto.
El trío corrió hacia el muelle de carga, donde Puzzles ya había preparado un vehículo de escape (que básicamente era una furgoneta de helados robada y modificada con una antena parabólica gigante).
Una vez dentro y a varios kilómetros de distancia, el silencio regresó al grupo, solo interrumpido por el ronroneo del motor y el sonido de Leggy masticando un cable suelto.
—Eso... —empezó WPNZ, limpiándose el polvo del uniforme—, eso estuvo demasiado cerca. Souka, te descubrieron. Se supone que eres un fantasma.
Souka se recostó contra la consola robada, soltando un suspiro largo. Sus ojos morados se suavizaron, perdiendo ese brillo amenazante.
—Tenían tecnología nueva, WPNZ. Me confié —admitió ella, mirando sus uñas negras, que ahora tenían un par de rasguños—. Pero admito que la entrada de Puzzles fue... oportuna.
Mr. Puzzles, que estaba sentado en el asiento del copiloto acariciando la consola de edición como si fuera un tesoro sagrado, giró su cabeza de televisión 180 grados para mirarlos. Su pantalla mostraba una cara feliz con estrellas en los ojos.
—¡Fue magnífico! —exclamó—. ¡La tensión! ¡El drama! ¡El descubrimiento de la heroína! Souka, estuviste brillante. Tu improvisación con mi risa... ¡casi lloro de orgullo!
—Puzzles, casi nos atrapan —le recordó WPNZ, aunque no podía ocultar una pequeña sonrisa de alivio—. Si no fuera por el humo, estaríamos en una celda ahora mismo.
—¡Detalles técnicos! —Puzzles agitó una mano restándole importancia—. Lo importante es que tenemos el equipo. Con esta consola y los micrófonos que Souka logró rescatar, nuestro estudio será la envidia de todo el multiverso.
Souka se acercó a Puzzles y puso una mano sobre su hombro metálico.
—Gracias por el rescate, Director —dijo con voz dulce, volviendo a su tono natural—. Pero la próxima vez, avísame antes de romper el techo. Casi me cae un pedazo de vidrio en el cabello.
—Todo por el arte, mi querida Souka —respondió Puzzles, su pantalla mostrando un corazón palpitante—. Todo por el show.
WPNZ suspiró y se concentró en el camino, pero no pudo evitar lanzar un último comentario.
—Bueno, ahora que todos estamos a salvo y tenemos el estudio... ¿podemos finalmente admitir que si hubiéramos tomado el chocolate primero, habríamos tenido más energía para el robo?
Souka soltó una carcajada cristalina y se inclinó hacia adelante, hacia el espacio entre los asientos delanteros.
—WPNZ, eres persistente, te lo concedo —dijo ella, guiñándole un ojo morado—. Pero sigo insistiendo: la leche primero permite una mejor mezcla. Es como el guion de Puzzles; necesitas la base antes de añadir el caos del chocolate.
—¡Exacto! —secundó Puzzles—. ¡La leche es el escenario, el chocolate es el talento!
WPNZ negó con la cabeza, riendo por lo bajo.
—Están locos. Los dos.
—Locos no, querido —corrigió Souka, mientras la furgoneta se perdía en la oscuridad hacia su nueva guarida—. Somos artistas. Y el mundo está a punto de ver nuestro mejor episodio.
Puzzles sintonizó una radio antigua en el tablero, y una música de orquesta triunfal comenzó a sonar mientras se alejaban. El robo había sido un éxito caótico, y aunque Souka había sido descubierta, el vínculo entre los tres se había sellado con el fuego de la acción. El nuevo estudio de Mr. Puzzles ya no era un sueño; era una realidad peligrosa que estaba a punto de transmitir su primera señal.