yo en pokemon como kyogre..y con un grupo de chat?
Mareas de Justicia y el Reencuentro de los Mundos
El Teatro de la Ópera de la Epíclesis nunca había sido testigo de un caos tan absoluto y, al mismo tiempo, tan extrañamente coordinado. La presencia de Damian no solo había alterado el flujo del juicio, sino que había traído consigo una presión atmosférica que hacía que el agua misma en los pulmones de los presentes se sintiera pesada, como si reconocieran a su verdadero soberano.
—¡Retírense! —ordenó Neuvillette a los Guardias de la Gestalt, quienes intentaban avanzar con sus lanzas mecánicas—. Estos individuos no son simples intrusos. La energía que emana de ese joven... no es de este mundo, ni siquiera pertenece al orden de los Arcontes.
Damian sonrió, disfrutando de la sensación de poder que recorría sus venas. Ser Kyogre era una experiencia embriagadora; sentía cada gota de humedad en el aire de Fontaine como una extensión de sus propios nervios.
—Buen ojo, Juez Supremo —dijo Damian, dando un paso al frente mientras el suelo bajo sus pies se cubría de una fina capa de agua cristalina—. Pero no hemos venido a pelear, a menos que nos obliguen. Solo estamos aquí para cerrar un contrato que el destino escribió con tinta defectuosa.
—¡A mí me parece que hay mucha gente con ganas de pelear! —gritó Natsu, que ya se había subido a una de las barandillas del anfiteatro, con los puños envueltos en llamas doradas—. ¡Oye, tú, el del pelo largo! ¡Hueles a algo fuerte, como un lagarto gigante! ¡¿Eres poderoso?!
Tony Stark, que estaba escaneando febrilmente el Oratrice con el HUD de su casco dañado, soltó un bufido sarcástico a través de los altavoces de la armadura.
—Natsu, por favor, trata de no quemar el edificio antes de que averigüe cómo funciona esta lavadora gigante de almas —Tony se giró hacia Damian, proyectando un holograma desde su muñeca—. Jefe, esta cosa... el Oratrice... está acumulando una cantidad absurda de "Indemnitium". Si esto explota o se activa de forma incorrecta, no solo se acaba el juicio, se acaba la ciudad. Hay una conciencia ahí dentro. Una muy triste.
Furina, que seguía aferrada a la mano de Damian, temblaba. Sus ojos heterocromáticos estaban fijos en el joven de cabello azul.
—¿Tú... tú puedes verla? —susurró ella, refiriéndose a su otra mitad, la Focalors que esperaba en las sombras del mecanismo—. Si el juicio se detiene, la profecía... el mar de agua primordial subirá y todos...
Damian la interrumpió colocando suavemente un dedo sobre sus labios. Su mirada dorada era tan profunda como el abismo, pero tan cálida como una corriente tropical.
—Escúchame bien, Furina. Yo soy el Océano. Yo soy el que decide cuándo suben las mareas y cuándo retroceden. Ese "Mar de Agua Primordial" del que tanto temen... para mí no es más que un charco rebelde que necesita que su dueño lo ponga en su sitio. No habrá inundación, no mientras yo esté aquí.
[¡Ding! Notificación del Sistema de Chat.]
[Misión Secundaria Generada: Desafío del Dragón Soberano.]
[Objetivo: Convencer o derrotar a Neuvillette para que ceda la autoridad sobre el elemento Hydro temporalmente a Damian.]
[Recompensa: Fragmento de Gema de Evolución Primigenia (1/3).]
Damian arqueó una ceja. "Vaya, el sistema sabe cómo tentarme", pensó. La Evolución Primigenia lo devolvería a su forma más pura y devastadora, la que podía ahogar continentes enteros.
—Neuvillette —llamó Damian, su voz adquiriendo un tono metálico y resonante que hizo vibrar las vidrieras del teatro—. Sé lo que eres. El Dragón Soberano del Agua, nacido en forma humana. Tienes el deber de proteger a este pueblo, pero tu poder está incompleto porque el Trono Divino retiene tu autoridad. Yo te propongo un trato.
Neuvillette entrecerró los ojos, su báculo golpeando el suelo con una fuerza que generó una onda de choque azul.
—¿Un trato? Hablas con una arrogancia que supera incluso a los dioses de Celestia. ¿Qué podrías ofrecerme tú, extranjero?
—La salvación de tu gente sin necesidad de sacrificios —respondió Damian con total confianza—. Deja que mi grupo se encargue de la sentencia. Tony neutralizará la acumulación de energía, Natsu mantendrá a raya cualquier "invitado" inesperado del abismo, y yo... yo absorberé el Agua Primordial.
—¡Eso es imposible! —exclamó uno de los jueces desde las sombras—. ¡El agua primordial disuelve a los habitantes de Fontaine!
—Para ustedes, es veneno —dijo Damian, mientras su cuerpo comenzaba a brillar con una luz azul cegadora—. Para mí, es el desayuno.
De repente, el suelo del teatro tembló. No era un terremoto común. Desde las profundidades de la tierra, un rugido sordo anunció que el sello del Mar de Agua Primordial se estaba agrietando debido a la inestabilidad del juicio. El Oratrice comenzó a emitir chispas de luz violeta y azul, y la balanza de la justicia osciló violentamente.
—¡Está ocurriendo! —gritó Furina, colapsando de rodillas—. ¡La profecía!
—¡Tony, ahora! —ordenó Damian.
—¡Entendido, jefe! ¡Jarvis, aunque estés con media señal, inicia el protocolo de drenaje de energía! —Tony voló hacia el Oratrice, disparando rayos repulsores que, en lugar de destruir, creaban un campo de contención magnética alrededor del núcleo—. ¡Natsu, si ves algo que parezca una ballena espacial o un monstruo de gelatina, es todo tuyo!
—¡ESTOY ENCENDIDO! —Natsu saltó desde la barandilla, sus pies envueltos en fuego mientras golpeaba el aire—. ¡Rugido del Dragón de Fuego!
Una llamarada masiva interceptó una grieta que se abría en el suelo, de la cual empezaban a brotar criaturas de agua turbia. El vapor llenó la sala, pero Damian no se movió.
Él miró a Neuvillette, quien parecía debatirse entre atacar a los intrusos o proteger a los ciudadanos que huían presas del pánico.
—Neuvillette, confía en el mar —dijo Damian, extendiendo sus brazos.
En ese instante, Damian dejó de contenerse. Su forma humana comenzó a disolverse en una masa de energía pura. En el centro del teatro, una figura gigantesca y espectral de Kyogre apareció, llenando el espacio aéreo del edificio. Las marcas rojas en sus aletas brillaban con un carmesí intenso, y la lluvia comenzó a caer dentro del teatro, una lluvia que no mojaba, sino que sanaba y calmaba.
—¡POR EL PODER DEL OCÉANO PRIMORDIAL, YO TE ORDENO: DETENTE! —El rugido de Damian en su forma de Kyogre fue tan potente que el tiempo pareció congelarse.
El agua que brotaba de las grietas, el temido Mar de Agua Primordial, se detuvo en seco. En lugar de consumir a las personas, el agua comenzó a fluir hacia Damian, siendo absorbida por sus aletas. Era una cantidad de energía masiva, suficiente para sobrecargar a cualquier ser vivo, pero Damian era un pozo sin fondo. Como el dios del mar, él era el destino final de todas las aguas.
Neuvillette observó la escena con absoluto asombro. Sintió que la autoridad Hydro, esa que él debería poseer por derecho de nacimiento, se inclinaba ante la presencia de Damian. No era una sumisión forzada, era un reconocimiento de un igual... o quizás de alguien superior en la jerarquía del cosmos.
—Él... realmente está devorando la maldición de este mundo —susurró Neuvillette, bajando su báculo.
Tony, mientras tanto, sudaba dentro de su casco.
—¡Damian, el Oratrice se está abriendo! ¡Hay una mujer ahí dentro, se parece a Furina pero... es diferente! ¡Está tratando de ejecutar una sentencia de muerte sobre sí misma para devolverle el poder al juez!
Damian, en su forma de Kyogre, enfocó su mente en el chat grupal.
[Líder del Grupo (Damian): ¡Furina, escucha mi voz en el chat! ¡No dejes que lo haga! ¡Entra en ese espacio mental y dile a Focalors que ya no es necesario el sacrificio! ¡Dile que el Grupo de Chat Multiversal ha reclamado este mundo!]
Furina, inspirada por la visión majestuosa de Damian y la valentía de sus nuevos amigos, se puso de pie. Sus lágrimas ya no eran de desesperación, sino de determinación.
—¡Focalors! —gritó ella hacia la máquina—. ¡Detente! ¡Ya no estamos solas!
Una luz cegadora envolvió a Furina, conectándola con el núcleo del Oratrice. Por un momento, el tiempo se detuvo para todos.
Dentro del espacio de la conciencia, Furina se encontró cara a cara con la Arconte Hydro. La sorpresa en el rostro de Focalors fue infinita al ver a su "actriz" acompañada por la sombra de un dios marino que eclipsaba incluso sus propios planes de quinientos años.
—¿Quién es él? —preguntó Focalors, mirando la figura de Kyogre que se vislumbraba tras Furina.
—Es mi líder —respondió Furina con orgullo—. Y ha venido a salvarnos a las dos.
Fuera, en el mundo real, la crisis comenzó a disiparse. El agua primordial fue totalmente absorbida por Damian, quien regresó a su forma humana, aunque con sus ojos dorados emitiendo un brillo permanente. El Oratrice se apagó suavemente, liberando una energía pura que Neuvillette capturó instintivamente, recuperando su soberanía total sobre el elemento Hydro sin necesidad de que nadie muriera.
El silencio volvió al Teatro de la Ópera. Natsu estaba sentado sobre un montón de escombros de robots enemigos, quejándose de que el fuego no sabía tan bien en un ambiente tan húmedo. Tony aterrizó pesadamente, su armadura echando humo.
—Díganme que alguien grabó eso —dijo Tony, abriendo su placa facial para tomar aire—. Porque nadie en los Vengadores me va a creer que un pez gordo del espacio y un niño antorcha me ayudaron a salvar una civilización francesa steampunk.
Damian caminó hacia Furina, que regresaba de su trance. Ella lo miró y, sin previo aviso, se lanzó a sus brazos, sollozando con fuerza. Esta vez, eran lágrimas de alivio puro.
—Gracias... gracias, Damian —sollozó ella contra su pecho.
Damian le acarició el cabello azul con suavidad, mirando a Neuvillette, quien se acercaba con una expresión de profundo respeto.
—Has salvado Fontaine, extranjero —dijo el Juez Supremo, haciendo una reverencia—. He recuperado mi poder, y la profecía ha sido invalidada. Debo preguntarte... ¿qué buscas a cambio?
Damian sonrió de esa forma excéntrica que lo caracterizaba.
—Oh, de eso se encargará el sistema. Pero por ahora... —Damian miró a sus compañeros de grupo—, creo que mi amigo Tony necesita un taller de tecnología avanzada y Natsu necesita un banquete que dure tres días. Y yo... bueno, yo quiero ver qué otros mundos necesitan un poco de "orden oceánico".
[¡Misión Cumplida!]
[Recompensas distribuidas a todos los miembros.]
[Puntos de Grupo: 10,000 obtenidos.]
[Habilidad "Caminar sobre las Aguas" desbloqueada para Natsu y Tony.]
[Nueva función desbloqueada: Dormitorios del Grupo de Chat (Dimensiones de Bolsillo).]
[Tony Stark: ¿Dormitorios? Espero que el mío tenga un bar y una conexión a internet que no sea de la Edad de Piedra.]
[Natsu Dragneel: ¡SIII! ¡COMIDA! ¡DAMIAN, ERES EL MEJOR JEFE DE TODOS!]
Damian rio, sintiendo la conexión con sus nuevos amigos fortalecerse. Pero antes de que pudieran celebrar, una nueva alerta roja parpadeó en su visión.
[¡ALERTA DE EMERGENCIA!]
[Miembro del Grupo en peligro: Tony Stark (Mundo Marvel - Tierra 199999).]
[Estado: Los Diez Anillos están iniciando la ejecución del prisionero en la cueva.]
—Vaya —dijo Damian, ajustándose la túnica—. Parece que el tiempo en otros mundos no se detiene. Tony, espero que estés listo, porque vamos a tu casa a terminar el trabajo.
Tony Stark palideció, recordando su situación original.
—Cierto... todavía estoy en una cueva con una batería de coche pegada al pecho. Chicos, si vamos a ir, que sea ahora. No me gustaría morir justo después de conocer a un dios y a un dragón.
Damian extendió su mano, y un nuevo portal de agua se abrió en medio del teatro, conectando directamente con las arenas calientes de Afganistán.
—Furina, ¿vienes? —preguntó Damian con una sonrisa desafiante—. Es hora de que veas cómo es el resto del multiverso.
Furina se secó las lágrimas, se ajustó el sombrero y recuperó su aire de grandeza, aunque esta vez con una confianza real brillando en sus ojos.
—¡Por supuesto! —exclamó ella—. ¡La gran Furina no puede dejar que sus compañeros se enfrenten al peligro sin su dirección artística!
—Esa es la actitud —dijo Damian.
Uno a uno, los miembros del grupo cruzaron el portal. El Dios del Océano fue el último en entrar, echando una última mirada a Neuvillette.
—Cuida bien de este mar, Juez. Volveré por aquí cuando necesite unas vacaciones.
Y con un destello azul, el grupo desapareció, dejando tras de sí un mundo salvado y una leyenda que apenas comenzaba a escribirse en las estrellas de todos los universos conocidos. Damian, el joven que una vez fue humano y ahora era el soberano de los mares, sabía que este era solo el primer paso de una aventura que cambiaría el tejido mismo de la realidad. El multiverso era vasto, pero el océano... el océano siempre encontraba su camino.