el mejor guia de teyvat
El Ídolo de los Vientos y el Rugido de la Tormenta
La ciudad de Mondstadt se abría ante ellos como un libro de cuentos desplegable. Las calles empedradas ascendían en niveles, flanqueadas por casas de madera y piedra con tejados rojizos, y el aire transportaba el inconfundible aroma del pan recién horneado mezclado con el frescor del lago Cidre. Para Lumine, era un respiro necesario tras semanas de incertidumbre; para Damian, era el escenario perfecto que había estado esperando.
—¡Bienvenidos a la joya de la corona de Anemo! —exclamó Amber, haciendo un gesto grandioso con el brazo—. Estén atentos, no se pierdan. La ciudad es más grande de lo que parece desde el puente.
Damian flotaba de espaldas, con las manos entrelazadas tras la nuca y una expresión de aburrimiento fingido.
—Bonito lugar, aunque le falta un poco de iluminación de neón y quizás un par de pantallas gigantes —comentó Damian, ganándose una mirada confusa de Amber—. No me mires así, exploradora. El estilo visual es el cincuenta por ciento de cualquier experiencia mística.
—Siempre dices cosas raras —suspiró Lumine, aunque sus ojos brillaban con curiosidad mientras observaba a los ciudadanos—. ¿A dónde vamos primero?
—¡A por tu licencia de vuelo, por supuesto! —respondió Amber con entusiasmo—. No pueden andar por Mondstadt sin un planeador. Es la ley, y además, ¡es divertidísimo! Síganme hasta la plaza de la catedral.
Mientras ascendían por las escaleras principales, Damian notó que varias personas se detenían a mirarlos. No era para menos. Lumine, con su atuendo de viajera estelar y su imponente espada de acero valyrio —que emitía un tenue pulso plateado—, ya llamaba la atención. Pero Damian, con su apariencia de Bell Cranel en miniatura, su capa que goteaba estrellas y ese halo oscuro flotando sobre su cabeza, era un espectáculo aparte.
—¡Sistema! —llamó Damian mentalmente—. Abre la tienda de artículos de anime. Quiero ver qué podemos conseguir con las monedas que ganamos en el bosque.
[TIENDA DE ASISTENCIA MULTIVERSAL: SECCIÓN ANIME] [Artículos disponibles:] [1. Capa de Invisibilidad (Harry Potter) - 2000 Monedas] [2. Micrófono de Ídolo Encantado (Symphogear) - 400 Monedas] [3. Guantes de Alquimista de Acero (FMA) - 1500 Monedas] [4. Semillas del Ermitaño (Pack de 3) - 1000 Monedas]
—Ese micrófono... —Damian sonrió para sus adentros—. El Sistema realmente conoce mis gustos. ¡Comprado!
[Compra exitosa: Micrófono de Ídolo Encantado obtenido. Almacenado en el Inventario.]
—¿Damian? Te has quedado con esa cara de "estoy planeando una travesura" —dijo Lumine, deteniéndose frente a la enorme estatua de los Siete que dominaba la plaza.
—¿Yo? ¿Travesuras? —Damian se llevó una mano al pecho, fingiendo ofensa—. Solo estoy preparando una pequeña sorpresa para celebrar nuestra llegada. Consideradlo una bendición para esta ciudad tan... silenciosa.
Amber los esperaba junto al borde de la plaza, sosteniendo un par de alas mecánicas de tela reforzada.
—¡Aquí tienen! Un planeador estándar de los Caballeros de Favonius. Lumine, tú irás primero. El viento hoy es perfecto, suave y constante. Solo tienes que saltar, extender los brazos y dejar que Barbatos haga el resto.
Lumine miró el precipicio con cierta aprensión, pero Damian se acercó y le dio un toquecito en el hombro.
—Confía en la física de este mundo, estrellita. Y si fallas, te atraparé antes de que te conviertas en una tortilla de huevo de Teyvat —le guiñó un ojo—. Además, necesito que estés en el aire para el gran final.
Lumine respiró hondo, se ajustó las correas del planeador y, con un impulso de valentía, saltó al vacío. Las alas se desplegaron con un chasquido metálico y, de repente, la viajera estaba planeando sobre los tejados de Mondstadt, riendo por la sensación de libertad.
—¡Eso es! ¡Lo estás haciendo genial! —gritó Amber desde el borde.
Sin embargo, el cielo, que hasta hace un momento era de un azul cristalino, comenzó a oscurecerse con una rapidez antinatural. Nubes negras como el carbón se arremolinaron sobre la ciudad, y un viento violento empezó a aullar, haciendo que los molinos de viento giraran a velocidades peligrosas.
—¿Qué está pasando? —preguntó Amber, protegiéndose los ojos del polvo—. ¡El clima no debería cambiar así!
—El drama se adelanta a su horario —murmuró Damian, entrecerrando los ojos mientras veía una silueta colosal emerger de entre las nubes—. ¡Dvalin ha vuelto para el segundo round!
El Dragón de Oriente descendió sobre la ciudad, lanzando un rugido que hizo temblar los cimientos de los edificios. Los ciudadanos corrían despavoridos mientras tornados de energía Anemo comenzaban a formarse en las calles. Lumine, atrapada en medio de las corrientes ascendentes, luchaba por mantener el control de su planeador.
—¡Lumine! —gritó Amber, pero el viento era demasiado fuerte para que pudiera acercarse.
—¡Es mi turno! —anunció Damian.
En un destello de luz, Damian invocó el Micrófono de Ídolo Encantado. El objeto no era un micrófono común; era una vara estilizada de color blanco y dorado que amplificaba no solo la voz, sino la energía espiritual del usuario.
—¡Sistema, activa "Voz del Bardo" y sintoniza la frecuencia de combate! —ordenó Damian mientras se lanzaba al aire, usando sus *Pasos de Flash* para posicionarse por encima de la plaza, flotando desafiante ante la tormenta.
[HABILIDAD ACTIVADA: VOZ DEL BARDO (MODO CONCIERTO)] [REPRODUCIENDO PISTA: "BRAVE SHINE" - VERSIÓN ORQUESTAL]
Damian comenzó a cantar. Su voz no solo se escuchaba, sino que se sentía como una barrera física contra el caos. Las notas altas cortaban el viento huracanado, creando una zona de calma relativa alrededor de la estatua de la plaza.
—*“Hidari te ni kakushita, negai wa negai no mama de...”* —La voz de Damian resonó en cada rincón de Mondstadt, imbuida con una energía que hacía que los tornados de Dvalin perdieran fuerza al chocar contra las ondas sonoras.
Lumine, sintiendo que la turbulencia disminuía, miró hacia arriba y vio a Damian. El pequeño guía estaba rodeado por un aura de luz blanca, y cada palabra que pronunciaba parecía cargar el aire con una electricidad estática que le devolvía las fuerzas.
—¡Lumine! —le gritó Damian a través del micrófono—. ¡No dejes que el viento te controle, contrólalo tú! ¡Usa la espada!
La viajera cerró los ojos y se concentró en la energía que había absorbido de la lágrima de dragón en el bosque. La espada de acero valyrio comenzó a brillar con una luz turquesa intensa. Con un grito de determinación, Lumine canalizó el viento a través de la hoja y lanzó un tajo ascendente que cortó uno de los tornados principales, disipándolo en una lluvia de chispas elementales.
Dvalin, irritado por la interferencia, lanzó un rugido final y se alejó hacia las nubes, incapaz de mantener su asalto ante la extraña armonía que Damian estaba imponiendo en el campo de batalla.
Poco a poco, el cielo comenzó a aclararse y el viento recuperó su cauce natural. Lumine aterrizó suavemente en la plaza, jadeando y apoyándose en su espada. Damian descendió con elegancia, haciendo desaparecer el micrófono con un movimiento de muñeca digno de un mago de escenario.
—Nada mal para ser tu primer día de vuelo, estrellita —dijo Damian, aterrizando a su lado y ofreciéndole una mano (aunque fuera pequeña) para ayudarla a levantarse.
—Tú... tú cantaste —dijo Lumine, mirándolo con una mezcla de asombro y fatiga—. Esa canción... sentí como si mi poder creciera.
—Se llama "buff de bardo", querida. Deberías estar agradecida, mis entradas suelen ser muy caras —bromeó Damian, aunque por dentro estaba exhausto; usar el sistema para estabilizar el clima local le había consumido una buena cantidad de energía.
Amber se acercó corriendo, con los ojos como platos.
—¿Qué... qué fue eso? ¡Esa música! ¡Y tú, Lumine, cortaste un tornado! ¡Nunca había visto nada igual!
—¡Fue increíble! —Una voz masculina y pausada interrumpió la conversación.
Desde las sombras de los arcos de la plaza, un hombre alto de piel morena, cabello azul oscuro y un parche en el ojo se acercó aplaudiendo lentamente. Su porte era elegante, pero sus ojos destilaban una astucia que Damian reconoció de inmediato.
—Kaeya, el Capitán de Caballería —pensó Damian—. El drama se pone cada vez mejor.
—Realmente ha sido un espectáculo digno de las leyendas —dijo Kaeya, deteniéndose frente a ellos—. Una viajera que domina el viento sin una Visión y un... pequeño bardo que canta canciones de mundos desconocidos. Mondstadt os debe una disculpa por esta bienvenida tan "tormentosa".
—Menos disculpas y más recompensas, parchecito —soltó Damian, cruzándose de brazos en el aire—. Mi garganta no es gratis y la espada de mi compañera necesita mantenimiento después de limpiar vuestro desorden.
Kaeya soltó una carcajada, genuinamente divertido por la audacia de Damian.
—Vaya, qué carácter tiene tu compañero, viajera. Me agrada. Soy Kaeya, de los Caballeros de Favonius. Nuestra Gran Maestra Intina está muy interesada en conoceros. Sospecho que después de lo que acabáis de hacer, seréis los invitados de honor en la sede.
—¿Invitados de honor o sospechosos de honor? —replicó Damian con una sonrisa manipuladora—. Porque conozco la diferencia, y prefiero la que incluye un banquete y un buen pago.
Kaeya entrecerró su único ojo visible, evaluando al chico de cabello blanco.
—Ambas cosas suelen ir de la mano en estos tiempos, pequeño amigo. Pero os aseguro que vuestra ayuda contra Stormterror no pasará desapercibida.
Amber, que parecía un poco avergonzada por la actitud de Damian, se apresuró a intervenir.
—¡Kaeya tiene razón! Debemos informar a Jean de inmediato. Lumine, Damian, por favor, venid con nosotros.
Mientras caminaban hacia la sede de los caballeros, Damian recibió una nueva notificación del Sistema que hizo que su sonrisa se ensanchara.
[NOTIFICACIÓN DEL SISTEMA] [Misión Cumplida: El Rugido de la Tormenta] [Recompensa: 1000 Monedas del Sistema + Habilidad "Ojo del Analista" (Permite ver estadísticas y debilidades de los enemigos)] [Bonus de Actuación: La reputación con los Caballeros de Favonius ha aumentado significativamente]
—Oye, Damian —susurró Lumine mientras subían las escaleras de la sede—. Gracias. Por la canción y por... bueno, por no dejarme caer.
Damian la miró de reojo. Por un momento, la máscara de bromista manipulador se deslizó, dejando ver una chispa de afecto genuino.
—No te acostumbres, estrellita. Si te pasara algo, ¿quién me llevaría a comer por todo Teyvat? Además —añadió, volviendo a su tono teatral—, todavía tengo que enseñarte a bailar. No puedes ser una heroína legendaria si no tienes ritmo.
Lumine soltó una pequeña risa y negó con la cabeza.
—Eres imposible.
—Soy Damian —corrigió él, haciendo una pirueta en el aire mientras las puertas de la sede de Favonius se abrían ante ellos—. Y esto, mi querida Lumine, es solo el primer verso de nuestra canción.
Al entrar en la gran sala, la mirada de Damian se cruzó con la de una mujer rubia de expresión severa pero amable: Jean, la Gran Maestra Intina. A su lado, una bibliotecaria de sombrero puntiagudo y mirada pícara, Lisa, los observaba con interés.
Damian se aclaró la garganta, preparándose para su próxima actuación. Sabía que aquí es donde empezaría la verdadera política de Mondstadt, y él estaba decidido a asegurarse de que Lumine no fuera solo una herramienta para los caballeros, sino la pieza central de un tablero que él mismo estaba empezando a controlar.
—¡Sistema! —pensó Damian—. Pon algo de música ambiental. Algo... diplomático pero con un toque de misterio.
[Reproduciendo: "L's Theme" - Versión Suave]
—Buenas tardes, señoras —dijo Damian, flotando hacia el centro de la habitación con una elegancia que dejó a Jean momentáneamente sin palabras—. He oído que tenéis un problema con un dragón y un bardo borracho. Habéis tenido suerte: el servicio de consultoría de Damian y Lumine acaba de abrir sus puertas.
Lumine suspiró, sabiendo que la reunión iba a ser larga, pero por primera vez, se sentía segura. Con Damian a su lado, Teyvat no parecía un lugar tan aterrador. Parecía, más bien, un escenario esperando a que ellos dieran el primer paso.