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el regreso de shoko komi reencranada en una mujer lobo y la promesa de hace 30 años

El Misterio de la Fábrica Abandonada: El Rastro de Shousuke

La euforia de la celebración aún vibraba en el aire de la Isla Ganryu. El aroma a comida de mil mundos y el eco de las risas de héroes y leyendas creaban una atmósfera de paz que Shoko Komi no había sentido en tres décadas. Sin embargo, mientras recogía algunos de los objetos que había materializado para el banquete, sus ojos dorados captaron algo que no pertenecía a ninguno de los reinos conocidos.

Sobre un altar de piedra, donde antes reposaba la Armadura de Messiah, apareció un sobre amarillento, desgastado por el tiempo y con manchas que parecían de aceite industrial. En su interior, una cinta VHS con una etiqueta escrita a mano: "Reprodúceme".

—¿Qué es eso, Komi-san? —preguntó Tadano, acercándose al notar que la expresión de la mujer lobo se había vuelto sombría.

Komi no respondió de inmediato. Sus instintos de loba le advertían de un rastro de miedo impregnado en el plástico de la cinta. Con un gesto fluido de su mano, invocó un televisor antiguo de 40 pulgadas y un reproductor de VHS, objetos que parecían reliquias en comparación con la tecnología de los mundos que había visitado.

—Vengan... todos —dijo Komi, y su voz, aunque firme, cargaba una nota de urgencia que detuvo la fiesta en seco.

Ohma Tokita, Alus, Lucnoca, Toroa, Sariphi y la madre de Komi, Shuuko, se acercaron rápidamente. El grupo se rodeó frente a la pantalla. Al presionar el botón de inicio, la estática llenó el lugar antes de revelar una imagen borrosa y temblorosa.

La cámara enfocaba a un joven de cabello oscuro y mirada gélida que todos reconocieron al instante: Shousuke Komi, el hermano menor de Shoko. Pero no era el chico impasible de siempre. Estaba cubierto de sudor, su ropa estaba rasgada y sus ojos reflejaban un terror primario. Detrás de él, se veían estanterías metálicas y restos de juguetes desmembrados.

—¿Shousuke? —gritó Shuuko, llevándose las manos a la boca, el corazón de madre latiendo con violencia.

—Shoko... si ves esto... —la voz de Shousuke en la cinta era un susurro entrecortado—. Estoy en la fábrica de Playtime Company. No debí aceptar este trabajo de investigación. Algo... algo nos está cazando. No son máquinas, no son animales... son pesadillas. Por favor, hermana... corre. Ayúdame.

Un estruendo metálico resonó en la grabación y la cámara cayó al suelo. Antes de que la cinta se cortara, una mano azul, gigante y de peluche, con dedos desproporcionadamente largos, se arrastró por el borde de la imagen. La pantalla volvió a la estática.

El silencio que siguió fue sepulcral. Komi apretó los puños, y el diamante de su armadura emitió un destello frío y letal. La timidez había desaparecido por completo; ahora solo quedaba la protectora.

—Mi hermano... está en peligro —dijo Komi, su cola de lobo erizada por la rabia.

—No irás sola —sentenció Ohma Tokita, golpeando sus nudillos—. Ese lugar suena como el tipo de infierno que me gusta limpiar.

—Playtime Company... —murmuró Alus el Corredor Estelar, consultando sus mapas dimensionales—. Está en una zona fronteriza entre realidades, un lugar olvidado por la luz.

—¡Yo también voy! —exclamó Sariphi, aferrando su báculo—. Shousuke es parte de tu familia, y la familia de mis amigos es mi familia.

De repente, una nueva presencia se sintió en la orilla. Un grupo que no había estado en la fiesta inicial emergió de entre los árboles, guiados por el rastro espiritual de Komi. Al frente iba un lobo gris de gran estatura, vestido con un uniforme escolar, cuya mirada melancólica contrastaba con su imponente físico.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó Toroa el Terrible, poniendo su mano sobre el pomo de su espada.

—Tranquilos —dijo el lobo gris, levantando las manos en señal de paz—. Me llamo Legoshi, de la Academia Cherryton. Ellos son mis amigos: Louis, Haru, Juno y Jack.

Louis, un ciervo rojo de porte aristocrático, dio un paso al frente, ajustándose la chaqueta del uniforme.

—Escuchamos el llamado y vimos la proyección —dijo Louis con voz autoritaria—. Conocemos esa fábrica. Hay rumores en nuestro mundo sobre Playtime Co. Dicen que experimentaban con la esencia de los seres vivos para dar vida a lo inanimado. Es una aberración que no debería existir.

—¿Ustedes son... como yo? —preguntó Komi, observando las características animales de Legoshi y los demás.

—En parte —respondió Legoshi, mirando a Komi con respeto—. Pero tú emanas una pureza que nosotros luchamos por mantener. Si Shousuke está allí, no tiene mucho tiempo. Esas cosas... Huggy Wuggy y los demás... no conocen la piedad.

Komi asintió. No había tiempo para presentaciones largas. Con un movimiento magistral, invocó las seis espadas legendarias que le habían sido confiadas y las entregó a sus herederos.

—Tadano-kun, Alus, Lucnoca, Toroa, Ohma, Sariphi —dijo Komi, entregando la última espada a su propia madre, quien la recibió con una determinación inesperada—. Empuñen estas armas. La fábrica no es solo un lugar físico; es una manifestación de la oscuridad.

Shuuko Komi, usualmente la imagen de la alegría eterna, sostuvo la espada con firmeza.

—Nadie toca a mi hijo y vive para contarlo —dijo con una voz que recordó a todos que ella era la madre de dos leyendas.

—¡Bien! —rugió Toroa—. ¡Abran ese portal! ¡Tengo hambre de metal y peluche!

Komi cerró los ojos y concentró todo el poder de la Armadura de Messiah. El diamante comenzó a girar, creando un vórtice de luz blanca en el centro de la Isla Ganryu.

—Legoshi, Louis —llamó Komi—. Ustedes conocen el terreno. Guíennos.

—Jack ha estado investigando los planos de la fábrica —dijo Legoshi, señalando al Labrador que sostenía unos papeles antiguos—. Sabemos por dónde entrar sin ser detectados de inmediato.

—¡Entonces vamos! —gritó Luffy desde la distancia, queriendo unirse, pero Komi le hizo una señal para que se quedara—. No, Luffy. Quédate aquí con los demás. Si algo sale mal, necesito que protejan este nexo. Esta es una misión de rescate silenciosa.

El grupo seleccionado —Komi, Tadano, los herederos de las seis espadas, la madre de Komi y el grupo de Beastars— se adentró en el portal.

La transición fue violenta. El aire cálido y salino de Ganryu fue reemplazado instantáneamente por un frío industrial y el olor rancio a plástico quemado y sangre seca. Estaban en la entrada principal de Playtime Company. El letrero de colores brillantes estaba roto, colgando de un solo cable, y el silencio del lugar era interrumpido únicamente por el goteo de agua en algún lugar profundo de las instalaciones.

—Este lugar apesta a muerte —susurró Juno, pegándose a Louis—. Es como si las paredes nos estuvieran mirando.

—No es "como si" —respondió Jack, temblando ligeramente—. Las cámaras de seguridad siguen activas, pero no las controla ningún humano.

Komi dio un paso al frente, su armadura iluminando la penumbra del vestíbulo. En el suelo, encontró un rastro: una pequeña libreta escolar, la que Shousuke siempre usaba para evitar hablar. Estaba abierta en una página que decía: "No hagan ruido".

—Shousuke estuvo aquí hace poco —dijo Komi, sus orejas moviéndose frenéticamente—. Puedo oír su respiración... está débil, hacia el sector de Innovación.

—Iremos en formación —ordenó Louis, tomando el mando táctico—. Legoshi y Komi en la vanguardia. Sus instintos son nuestra mejor defensa. Ohma y Toroa, flancos. Tadano y Sariphi, protejan a la señora Shuuko en el centro.

—Yo no necesito protección —dijo Shuuko, haciendo girar su espada con una destreza que dejó a Jack boquiabierto—, pero acepto la formación. Vamos por mi niño.

Mientras se adentraban por los pasillos oscuros, la atmósfera se volvía más opresiva. De las sombras empezaron a surgir risas infantiles distorsionadas. En las paredes, carteles de "Huggy Wuggy" parecían seguirlos con la mirada.

—¿Qué es esa cosa? —preguntó Sariphi, señalando una estatua gigante de un muñeco azul de brazos largos que presidía el centro de una sala.

—Es él —susurró Legoshi, sus pelos erizándose—. El vigilante.

De repente, la estatua no estaba allí. En el parpadeo de un ojo, el pedestal quedó vacío.

—¡Arriba! —gritó Komi.

Desde las vigas del techo, una masa azul y peluda descendió con una velocidad inhumana. Huggy Wuggy aterrizó frente a ellos, abriendo su boca para revelar hileras e hileras de dientes afilados como agujas.

—¡Déjenmelo a mí! —rugió Toroa, desenvainando su espada—. ¡A ver si este peluche sangra!

Toroa lanzó un tajo descendente que habría partido una roca, pero la criatura se dobló de forma antinatural, esquivando el golpe y lanzando un zarpazo que Ohma tuvo que bloquear con sus brazos endurecidos por la técnica Indestructible.

—¡Es fuerte! —exclamó Ohma, retrocediendo un paso—. Su estructura no tiene huesos, es pura fibra elástica.

Komi no esperó. Sabía que cada segundo contaba. Materializó una cadena de diamante que envolvió el cuello de la criatura.

—¡Pasen! —gritó Komi a los demás—. ¡Yo lo retendré! ¡Busquen a Shousuke!

—¡No te dejaremos sola! —gritó Tadano.

—¡Es una orden! —la voz de Komi resonó con el poder del Mesías—. ¡Tadano-kun, llévalos con mi hermano! Yo puedo con esto.

Legoshi dudó un segundo, pero al ver la determinación en los ojos de Komi, asintió.

—¡Por aquí! —dijo el lobo gris, olfateando el rastro de Shousuke—. ¡Siganme!

El grupo corrió hacia las profundidades del sector de Innovación, dejando a Komi sola frente a la bestia azul. Huggy Wuggy emitió un chillido agudo y ensordecedor, intentando liberarse de las cadenas de diamante.

—Has aterrorizado a muchos —dijo Komi, su voz bajando a un tono casi animal—, pero hoy te encuentras con alguien que no tiene miedo al silencio.

Komi invocó una segunda espada, una hoja de luz pura que emanaba de su armadura. Huggy Wuggy se lanzó de nuevo, pero Komi se movió como un relámpago plateado. En un solo movimiento, cortó uno de los brazos de la criatura, que en lugar de sangre, soltó un gas oscuro y denso.

Mientras tanto, el resto del grupo llegó a una puerta reforzada con el logo de "Experimento 1006". Legoshi derribó la puerta de un hombro, y lo que encontraron dentro los dejó helados.

Shousuke estaba atrapado en una jaula de cristal, rodeado de prototipos fallidos de juguetes que gateaban por el suelo. Estaba inconsciente, pero vivo. Sin embargo, sobre la jaula, una figura pequeña y aterradora los observaba: una muñeca de porcelana con un vestido rojo y ojos que brillaban con una inteligencia malévola.

—Bienvenidos a mi casa —dijo la muñeca con una voz dulce y aterradora—. Me llamo Poppy. Y me temo que el chico no puede irse. Él es la pieza que nos falta para ser... reales.

—¡Suéltalo ahora mismo, pedazo de plástico! —gritó Shuuko, apuntando con su espada hacia la muñeca.

—Oh, una madre valiente —rio Poppy—. Pero no estoy sola.

De las sombras de la habitación, empezaron a emerger decenas de versiones más pequeñas y deformes de los juguetes de la fábrica. Mommy Long Legs descendió del techo, sus extremidades rosadas enredándose como serpientes.

—¡Prepárense! —gritó Louis, sacando un arma de fuego que llevaba oculta—. ¡Esto va a ser una carnicería!

Tadano se colocó frente a la jaula de Shousuke.

—Shousuke, despierta —suplicó—. Vinimos por ti.

En ese momento, una explosión de luz rompió la pared lateral. Komi entró volando, con su armadura de diamante brillando más que nunca, arrastrando los restos destrozados de Huggy Wuggy.

—Nadie... toca... a mi familia —dijo Komi, aterrizando con un impacto que agrietó el suelo de concreto.

Poppy retrocedió, su expresión de porcelana mostrando por primera vez algo parecido al miedo. La presencia de Komi era demasiado pura, demasiado poderosa para la oscuridad estancada de la fábrica.

—¡Ataquen! —chilló Poppy.

La batalla final por la fábrica Playtime Company había comenzado. Mientras Ohma y Toroa se enfrentaban a la marea de juguetes deformes, y Legoshi protegía a Haru y los demás con su fuerza bruta, Komi se dirigió directamente hacia Mommy Long Legs, quien intentaba llevarse la jaula de Shousuke hacia un pozo oscuro.

—¡Tadano-kun, la espada! —gritó Komi.

Tadano lanzó la espada que Komi le había dado. La hoja voló por el aire, imbuida de la voluntad de ambos. Komi la atrapó en pleno vuelo y, combinando su poder de loba con la magia del Mesías, lanzó un corte de energía que seccionó los hilos de Mommy Long Legs, liberando la jaula.

Shousuke abrió los ojos justo a tiempo para ver a su hermana, envuelta en diamantes y luz, descendiendo como un ángel vengador. Por primera vez en su vida, el joven impasible dejó escapar una lágrima.

—Hermana... —susurró.

Komi rompió el cristal de un solo golpe y abrazó a su hermano, mientras su madre se unía al abrazo, protegiéndolos a ambos con su espada.

—Vámonos de este lugar maldito —dijo Komi, mirando a Poppy y a los restos de los monstruos que retrocedían ante su luz.

Con un gesto final, Komi no destruyó la fábrica, sino que la selló. Materializó pilares de diamante que bloquearon todas las salidas y entradas, sepultando la oscuridad de Playtime Company bajo una prisión eterna de cristal.

De regreso en la Isla Ganryu, el portal se cerró tras ellos. El grupo de Beastars, agotado pero ileso, miró a Komi con una nueva comprensión.

—Gracias, Shoko —dijo Legoshi, extendiendo una pata—. Nos has mostrado que no importa qué tan oscuro sea nuestro origen o nuestra naturaleza, siempre podemos elegir ser la luz.

Komi tomó su mano y asintió. Luego, miró a sus amigos, a su familia y a los guerreros de todos los mundos que la rodeaban.

—La fiesta... aún no termina —dijo con una sonrisa, mientras Shousuke, ya a salvo, buscaba su cuaderno para escribir: "Gracias por venir por mí".

La noche en Ganryu volvió a llenarse de música, pero ahora con una nota de victoria más profunda. La Diosa Silenciosa no solo había regresado; había demostrado que su silencio era el escudo más fuerte del multiverso.