el regreso de shoko komi reencranada en una mujer lobo y la promesa de hace 30 años
El Descenso a las Sombras de Playtime: El Sacrificio en el Corazón de la Fábrica
La atmósfera en la entrada de la fábrica Playtime Co. era tan espesa que se podía cortar con el filo de una de las seis espadas. Shoko Komi, con sus orejas de lobo erguidas y su armadura de diamante emitiendo un pulso constante, lideraba el grupo hacia lo desconocido. Frente a ellos, una serie de dispositivos mecánicos colgaban de las paredes: eran los GrabPacks, mochilas equipadas con manos extensibles de colores.
—Esto parece... una herramienta de trabajo, pero se siente como un arma —comentó Tadano, ajustándose las correas del dispositivo azul y rojo.
—Úsenlo con cuidado —advirtió Komi, cuya voz ahora tenía un eco de autoridad divina—. Siento presencias moviéndose en los conductos. No son seres vivos, pero tienen voluntad.
Apenas se adentraron en la zona de procesamiento, un estruendo metálico sacudió el suelo. Desde las sombras del techo, una figura desproporcionada descendió con un impacto sordo. Huggy Wuggy, la mascota azul de la fábrica, reveló su verdadera naturaleza. Sus labios se retrajeron para mostrar hileras de dientes afilados y sus ojos amarillos fijos en el grupo.
—¡Atrás! —rugió Ohma Tokita, poniéndose en guardia—. ¡Este peluche no viene a abrazar!
Huggy Wuggy se lanzó con una velocidad cegadora. Sus brazos largos se extendieron como látigos, pero Komi fue más rápida. Con un movimiento de su mano, materializó una barrera de diamante que detuvo el primer impacto. Alus el Corredor Estelar aprovechó la apertura para volar en círculos, golpeando los puntos ciegos de la criatura con ráfagas de energía estelar.
—¡Ahora, todos juntos! —gritó Toroa el Terrible, desenvainando su hoja pesada.
El combate fue feroz. Huggy Wuggy era resistente, una amalgama de fibras sintéticas y algo mucho más oscuro. Sin embargo, frente a la fuerza combinada de los herederos de las espadas y la magia de Komi, la bestia comenzó a ceder. Finalmente, con un esfuerzo coordinado, Tadano usó su GrabPack para tirar de una plataforma elevada mientras Komi lanzaba una estocada de luz pura. Huggy Wuggy emitió un alarido desgarrador antes de caer al abismo de las cintas transportadoras, desapareciendo en la oscuridad.
Tras la batalla, el grupo avanzó hasta una pequeña habitación iluminada por una luz mortecina. Allí, dentro de una vitrina, estaba Poppy. La pequeña muñeca de porcelana los miró con ojos que parecían demasiado humanos.
—Gracias por liberarme —susurró Poppy cuando Komi rompió el cristal—. Puedo ayudarlos. Sé dónde está el hermano de Shoko, pero deben confiar en mí. La fábrica tiene un nuevo dueño, y ella no los dejará ir tan fácilmente.
Antes de que pudieran responder, una mano rosada y elástica, infinitamente larga, surgió de un conducto de ventilación y envolvió a Poppy.
—¡No! —gritó Sariphi, intentando alcanzarla.
—¡Vaya, vaya! ¡Nuevos amigos para jugar! —Una voz chillona y distorsionada resonó por los altavoces—. Me llamo Mommy Long Legs, y me temo que su pequeña guía se quedará conmigo un rato.
La mano rosada volvió a salir de las sombras, esta vez dirigiéndose hacia Tadano. La velocidad era tal que nadie pudo reaccionar a tiempo, excepto Blitzo, de Helluva Boss, quien se lanzó al frente con su habitual imprudencia.
—¡Quita tus sucias manos de chicle de mi...! —El grito de Blitzo se convirtió en un aullido de puro dolor.
Mommy Long Legs cerró sus dedos alrededor del brazo del demonio y, con un tirón seco y brutal, se lo arrancó de cuajo. La sangre negra salpicó el suelo metálico. Loona, que estaba justo detrás, se quedó paralizada, con los ojos dilatados por el horror y el miedo al ver a su jefe mutilado de esa forma.
—¡Blitzo! —gritó Loona, cayendo de rodillas mientras intentaba detener la hemorragia.
—¡Qué divertido! —rio Mommy Long Legs desde las sombras—. Si quieren recuperar a su guía y encontrar al chico, tendrán que participar en mis juegos. Si intentan hacer trampa o escapar, los iré despedazando uno a uno. ¡Bienvenidos a la Sala de Juegos!
Komi sintió una furia que hizo que su armadura de diamante se tornara roja por un instante. Pero sabía que un ataque directo podría condenar a Shousuke y a Poppy.
—Aceptamos —dijo Komi, su voz fría como el hielo de Lucnoca—. Dinos cuáles son tus juegos, monstruo.
El primer desafío fue Memoria Musical. En una arena circular, se enfrentaron a Bunzo Bunny, el conejo de los platillos que descendía lentamente del techo. La tensión era insoportable; cada error significaba la muerte. Tadano y Komi trabajaron en sincronía perfecta, memorizando los patrones de luces y sonidos mientras Bunzo chocaba sus platillos cada vez más cerca de sus cabezas. Con un último movimiento preciso, Komi sobrecargó el sistema eléctrico, haciendo que la máquina de Bunzo colapsara.
Luego vinieron los Mini Huggies. Decenas de pequeñas versiones del monstruo azul salieron de los agujeros en las paredes. Ohma Tokita y Alus se encargaron de ellos con una eficiencia letal, usando sus GrabPacks para golpearlos contra las rejillas electrificadas.
El tercer juego fue "Wack-a-Wuggy" y finalmente el encuentro con PJ Pug-a-Pillar, la oruga-perro gigante que los perseguía a través de un laberinto de colores. La criatura se movía con una agilidad aterradora, pero el grupo logró llegar a la salida justo antes de que sus mandíbulas se cerraran sobre ellos.
Mommy Long Legs, furiosa por las constantes victorias del grupo, decidió intervenir personalmente en la zona de las trituradoras industriales.
—¡Tramposos! ¡Han arruinado mis juegos! —gritó, descendiendo del techo con sus extremidades enredándose en las vigas.
La batalla final contra Mommy fue caótica. La criatura se movía por todo el espacio, intentando atrapar a alguien para lanzarlo a la gran trituradora central. Sin embargo, Lihito, el peleador Kengan que había estado observando los puntos débiles de la estructura, vio su oportunidad. Usando su fuerza sobrehumana y sus dedos capaces de desgarrar acero, debilitó los soportes de una enorme prensa hidráulica situada justo encima de la villana.
—¡Ahora, Komi! —gritó Lihito.
Komi lanzó un destello cegador que desorientó a Mommy Long Legs. Lihito tiró del último cable y la pesada maquinaria cayó con un estruendo ensordecedor, aplastando a la criatura rosada. Sus últimas palabras fueron un grito de agonía: "¡Él me hará parte de él!".
Con Mommy derrotada, Poppy fue liberada de su prisión de telarañas. La muñeca estaba temblando, pero señaló hacia la profundidad de la estación de trenes.
—El tren... está en el vagón del final —dijo Poppy con tristeza—. Pero llegamos tarde. Él ya está aquí.
El grupo corrió hacia la sala de juegos principal, donde un tren de colores brillantes descansaba sobre las vías. Komi sintió que su corazón se detenía. El rastro de Shousuke estaba allí, pero estaba mezclado con un olor a hierro y muerte.
Al llegar al vagón del final, la puerta estaba entornada. Komi entró primero, seguida de Tadano y Shuuko.
En el centro del vagón, Shousuke Komi estaba sentado en uno de los asientos. Su rostro, usualmente inexpresivo, estaba extrañamente tranquilo. Pero al acercarse, vieron el horror. Un brazo mecánico, compuesto por agujas, cables y huesos humanos, atravesaba el pecho del joven. Era el Experimento 1006, el Prototipo. La criatura se retiró hacia las sombras del techo en cuanto la luz de la armadura de Komi iluminó el lugar, llevándose consigo parte de la esencia de Shousuke.
Shousuke Komi estaba muerto.
El silencio que siguió no fue el silencio habitual de Shoko. Fue un vacío absoluto que pareció succionar el aire de la habitación.
—No... no, no, no —susurró Shuuko, cayendo de rodillas y abrazando el cuerpo inerte de su hijo—. ¡Shousuke! ¡Despierta, por favor!
Komi se acercó lentamente. Sus orejas de lobo cayeron y el brillo de su armadura de diamante comenzó a parpadear, reflejando su estado emocional quebrado. Tomó la mano fría de su hermano y la llevó a su mejilla. Un sollozo desgarrador escapó de su garganta, un sonido que ninguno de sus amigos había escuchado jamás. Era el llanto de una diosa que, a pesar de todo su poder, no había podido salvar lo que más amaba.
Tadano se cubrió los ojos con una mano, sus hombros temblando violentamente. Sariphi y la pequeña Amit lloraban abiertamente, abrazadas la una a la otra. Loona, aún sosteniendo al herido Blitzo, desvió la mirada, con una expresión de dolor amargo grabada en su rostro.
Sin embargo, otros reaccionaron de forma diferente. Ohma Tokita cerró los ojos con fuerza, sus puños apretados hasta que los nudillos se tornaron blancos. No dijo nada, pero el aura de violencia que emanaba de él era sofocante. Toroa el Terrible clavó su espada en el suelo del vagón, bajando la cabeza en un gesto de respeto silencioso y furia contenida. Lucnoca el Invierno simplemente observó el cuerpo, y el aire alrededor del vagón comenzó a congelarse, cubriendo las paredes de una escarcha negra.
—Él... no merecía esto —dijo Alus con una voz que vibraba de odio puro hacia el Prototipo—. Ningún mundo debería permitir tal atrocidad.
Komi se levantó lentamente. Sus lágrimas seguían cayendo, pero sus ojos dorados ahora tenían un brillo diferente. Ya no era solo tristeza; era una resolución divina y terrible. Miró hacia el agujero en el techo por donde el Prototipo había escapado.
—Tadano-kun —dijo Komi, y su voz sonó como el crujido de un glaciar rompiéndose—. Cuida de mi madre.
—Komi-san... ¿qué vas a hacer? —preguntó Tadano, con la voz quebrada.
—Voy a terminar con esto —respondió ella—. Voy a cazar a esa cosa a través de cada rincón de esta fábrica. Y cuando lo encuentre, no habrá diamantes, ni luz, ni misericordia. Solo habrá silencio eterno.
Komi salió del vagón, y con cada paso que daba, el suelo de la fábrica se transformaba en diamante sólido, sellando el lugar del descanso de su hermano en un mausoleo indestructible. El resto del grupo, unidos por el dolor y la rabia, la siguió hacia las profundidades más oscuras de Playtime Co., listos para enfrentar al Prototipo en una guerra que ya no era por la supervivencia, sino por la venganza.