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Kaa en dxd

Akeno conoce a Kaa

La noche avanzaba con una pesadez inusual sobre los terrenos de la Academia Kuoh. El aire, denso y cargado de una humedad que parecía palpitar, envolvía el antiguo edificio del Club de Investigación Oculta. En el interior, la situación de Gasper Vladi no mejoraba; el joven vampiro seguía sumido en un delirio febril que agotaba las energías de sus compañeras.

Akeno Himejima, la subdirectora del club y mano derecha de Rias, caminaba por el sendero lateral que bordeaba el pequeño bosque adyacente al edificio. Había salido un momento para despejarse; la tensión de cuidar a Gasper y la búsqueda infructuosa de una cura inmediata en los grimorios la habían dejado con una extraña sensación de inquietud. Sus pasos eran elegantes, pero sus ojos violetas reflejaban una fatiga inusual.

—Qué extraño silencio... —murmuró Akeno para sí misma, ajustando su cinta del pelo—. Siento como si el bosque mismo estuviera conteniendo el aliento.

Desde lo alto de un robusto roble, un par de ojos amarillentos observaban cada movimiento de la pelinegra. Kaa, la serpiente, se deslizaba con una parsimonia calculada, haciendo que sus escamas rozaran las hojas con un siseo casi imperceptible. La astuta criatura sabía que esta era su oportunidad. La "Reina" estaba sola, distraída por la preocupación y el cansancio.

—Sssí... una criatura de gran belleza y poder —siseó Kaa, descendiendo por el tronco hasta quedar a la altura de una rama que sobresalía justo por encima del camino—. Pero inclussso las reinasss necesssitan dessscanssar... y confiar.

Akeno se detuvo en seco. Su instinto de demonio le advirtió de una presencia, pero no sentía hostilidad ni intenciones asesinas, solo una vibración suave y rítmica. Giró la cabeza hacia la espesura del follaje.

—¿Quién anda ahí? —preguntó con su característica voz suave, aunque con un tono de advertencia—. Sé que hay alguien. No es propio de un invitado esconderse en las sombras.

Kaa dejó que su cabeza apareciera lentamente entre las hojas. Su rostro, con esa expresión de falsa amabilidad y astucia milenaria, se iluminó bajo la luz de la luna.

—Sssolo ssoy un humilde viajero, jovencita —respondió Kaa, balanceando su cuello de un lado a otro con un movimiento hipnótico—. No dessseo hacerte daño... sssolo buscaba un poco de compañía en esssta noche tan ssolitaria.

Akeno enarcó una ceja, sorprendida por ver a una serpiente de tal tamaño que además hablaba con una elocuencia tan refinada. Su primera reacción fue de desconfianza, pero la elegancia del reptil la intrigó.

—Una serpiente que habla... —Akeno soltó una pequeña risa melodiosa, aunque no bajó la guardia—. Ciertamente, en este mundo he visto muchas cosas, pero tú tienes un aire... diferente. ¿Qué haces en los terrenos del clan Gremory?

—Sssolo observo... y aprendo —dijo Kaa, acercándose un poco más, manteniendo una distancia prudencial pero lo suficientemente cerca para que Akeno pudiera ver sus ojos—. He visssto que tienen un pequeño problema en el interior... un jovencito muy enfermo, ¿no esss asssí?

Akeno frunció el ceño, sus ojos violetas se entrecerraron con sospecha.

—¿Cómo sabes eso? Has estado espiando.

—Oh, no lo llamesss essspiar... sssolo me preocupo por mis svecinoss —siseó Kaa con una voz que parecía una caricia de seda—. Puedo ver que estás agotada, querida. Tu mente da vueltasss y vueltasss buscando una ssolución que no encuentrasss. ¿Por qué no te relajasss un poco?

—No tengo tiempo para relajarme —respondió Akeno, intentando apartar la mirada del balanceo rítmico de la serpiente—. Debo volver con Gasper-kun y Rias. Si no eres una amenaza, te sugiero que te marches antes de que mi Presidenta te encuentre.

Kaa soltó una risita sibilante, un sonido que vibró en los oídos de Akeno de forma extrañamente placentera.

—¿Por qué tanta prissa? —Kaa comenzó a descender un poco más, su cuerpo se enroscaba en la rama con una gracia infinita—. Mirame... ¿acassso parezco peligro sssso? Sssolo quiero ayudarte a encontrar la pazzz... sssolo un momento... confía en mí...

Akeno sintió una extraña pesadez en sus párpados. La voz de la serpiente era tan persuasiva, tan tranquila. Intentó dar un paso atrás, pero sus piernas se sentían ligeramente lánguidas.

—No... no debería quedarme —dijo Akeno, aunque su voz ya no sonaba tan firme—. Hay algo extraño en ti... tus ojos...

—¿Mis o joss? —preguntó Kaa con fingida inocencia—. ¿Qué tienen de malo mis o joss? Ssson ssolo ventanass a la sserenidad... Mira... mira profundamente...

En ese instante, Kaa activó su habilidad. Sus pupilas comenzaron a dilatarse y a contraerse, mientras círculos concéntricos de colores vibrantes —amarillo, verde, violeta y azul— empezaron a girar en sus globos oculares. Era un patrón hipnótico, una danza de luces que parecía succionar la voluntad de quien la mirara.

Akeno, a pesar de su gran poder mágico y su naturaleza de demonio de clase alta, se vio atrapada por la sorpresa. Intentó desviar la vista, recordándose a sí misma que no debía confiar en extraños, pero la curiosidad y el cansancio jugaron en su contra. Un solo segundo de contacto visual fue suficiente para que el anzuelo quedara fijado.

—No... yo... —balbuceó Akeno. Sus ojos violetas se abrieron de par en par, reflejando por un instante las espirales brillantes que emanaban de la serpiente.

—Sssí... essso esss... —susurró Kaa, acercando su rostro al de la chica—. No luchesss... déjate llevar por el arcoírisss de mis o joss... Olvida a Riasss... olvida tus deberesss... sssolo existimos tú y yo... y el sssueño profundo...

—Tus ojos... son... hermosos... —murmuró Akeno. El brillo de su mirada comenzó a apagarse, siendo sustituido gradualmente por pequeñas espirales que imitaban a las de Kaa. Su cuerpo, antes tenso y listo para el combate, se relajó por completo. Sus brazos cayeron a los costados y una sonrisa vacía, pero extrañamente placentera, empezó a dibujarse en sus labios.

Kaa se deslizó fuera de la rama, bajando al suelo y rodeando con su cuerpo los pies de Akeno, ascendiendo lentamente por su cintura, sintiendo la suave tela del uniforme de la Academia Kuoh. Akeno no se movió; estaba completamente sumergida en el trance hipnótico.

—Dime, querida... ¿quién esss tu amo ahora? —preguntó Kaa, siseando cerca de su oído.

—Tú... tú eres mi amo... Kaa... —respondió Akeno con una voz monótona, mientras sus ojos cambiaban de color rítmicamente, siguiendo el patrón de las espirales.

—Muy bien... —Kaa se irguió frente a ella, mirándola con orgullo—. Ahora, tengo una tarea muy sssessspecial para ti. El joven vampiro... Gasssper... él essstá sssufriendo mucho calor por la fiebre, ¿no esss cierto?

—Sí... Gasper-kun tiene mucho calor... —repitió Akeno, con la mirada perdida en el infinito de colores.

—Debesss ir a cuidarlo... pero de una forma muy... íntima —ordenó Kaa, su voz cargada de una intención maliciosa—. Quiero que vayas a ssu habitación. Quiero que sseass muy cariñosssa con él... que te peguesss a ssu cuerpo para que ssienta tu calor... y tu afecto. Quiero que te sssientess sobre él... que lo asssfixiess un poco con tu presencia... que le hagalss ssentir... cossass ssuciasss... muy ssuciasss... ¿Entiendesss?

Akeno asintió lentamente, su sonrisa se volvió más amplia, casi lasciva, aunque mantenía la elegancia de su personalidad original. El deseo de obedecer a Kaa se había convertido en su única prioridad.

—Entiendo... Amo Kaa... —dijo Akeno—. Iré con Gasper-kun... le daré todo el cariño que necesita... haré cosas muy sucias con él... lo haré mío mientras sufre por la fiebre...

—Sssí... ve ahora... y no te detengasss hasta que yo te lo ordene —siseó la serpiente, desenroscándose de ella y señalando hacia el edificio—. Y recuerda... mantén esssas hermosasss sspirales en tus o joss... para que ssepásss que sssolo me obedecesss a mí.

Akeno se dio la vuelta y, con un caminar pausado y rítmico, se dirigió de regreso al club. Kaa la observó alejarse, deleitándose con su éxito. La "Reina" de Gremory ahora era su marioneta.

Minutos después, Akeno entró en el edificio. El lugar estaba en silencio. Rias aún no había regresado y Asia estaba en la cocina preparando más compresas de agua fría. Akeno subió las escaleras, sus ojos brillando con los colores de Kaa, y abrió la puerta de la habitación de Gasper.

El joven vampiro estaba bocarriba, con la camisa del uniforme entreabierta y la respiración agitada. Al oír la puerta, abrió los ojos con dificultad.

—¿A-Akeno-san? —preguntó Gasper con voz débil—. ¿Has vuelto? Me siento... me siento muy mal...

Akeno no respondió con palabras de consuelo normales. Se acercó a la cama con una expresión de deseo que Gasper nunca había visto en ella. Sus ojos en espiral se fijaron en los del chico, quien se sintió intimidado por la intensidad de la mirada de su superiora.

—Oh, mi pobre Gasper-kun... —dijo Akeno, sentándose en el borde de la cama—. Estás ardiendo... necesitas que alguien te cuide de verdad...

—¿Akeno-san? Tus ojos... ¿qué les pasa a tus ojos? —Gasper intentó incorporarse, pero Akeno puso una mano firme en su pecho, empujándolo suavemente de nuevo contra el colchón.

—No te preocupes por mis ojos, pequeño... solo disfruta de lo que voy a hacer por ti —susurró ella.

Sin previo aviso, Akeno se subió a la cama, colocándose a horcajadas sobre el regazo de Gasper. El joven vampiro se puso rojo como un tomate, su corazón latiendo a mil por hora.

—¡A-Akeno-san! ¿Qué estás haciendo? ¡Esto no es apropiado! ¡Rias-buchou se enfadará! —exclamó Gasper, tratando de apartar la mirada, pero Akeno lo tomó de la barbilla, obligándolo a ver las espirales que giraban sin cesar en sus pupilas.

—Shhh... la Presidenta no está aquí... solo estamos tú y yo —dijo Akeno con una risita juguetona—. El Amo Kaa me ha dicho que sea muy... pegajosa contigo.

Akeno se inclinó hacia adelante, apretando sus pechos contra el pecho de Gasper, quien dejó escapar un gemido de sorpresa y nerviosismo. La pelinegra comenzó a frotarse contra él de manera sugerente, disfrutando de la reacción de desconcierto del chico.

—Akeno-san... por favor... —balbuceó Gasper, sintiendo cómo el calor de la fiebre se mezclaba con el calor de la situación ecchi en la que se encontraba atrapado.

—¿No te gusta, Gasper-kun? —preguntó Akeno, acercando sus labios a su oreja—. Vamos a jugar un poco más...

Akeno se desplazó hacia arriba y, con un movimiento ágil, se sentó directamente sobre el rostro de Gasper. El chico quedó sumergido en la suavidad de la falda del uniforme de la academia y el peso del trasero de Akeno. Gasper comenzó a agitar las manos rítmicamente, tratando de zafarse, pero ella se mantuvo firme, disfrutando de la sensación de "asfixiar" suavemente a su compañero de clan.

—Mmm... hueles tan bien, Gasper-kun... —dijo Akeno, balanceando sus caderas sobre la cara del vampiro—. ¿Verdad que esto es mucho mejor que las medicinas?

Gasper solo podía emitir sonidos ahogados: "¡Mmph! ¡Mmm-Akeno-san!". Sus piernas se agitaban bajo las sábanas, pero estaba demasiado débil por la enfermedad y demasiado abrumado por la situación para ejercer una fuerza real.

Mientras tanto, en el bosque, Kaa se estiraba en su rama, sintiendo a través de una conexión psíquica la obediencia de su nueva sierva.

—Sssí... diviértete, Akeno... —susurró Kaa a la noche—. Esto ssolo esss el principio. Pronto, la pequeña rubia y la heredera de cabelloss rojosss sse unirán a la fesssta.

Akeno continuó con su labor perversa. Se bajó un momento del rostro de Gasper solo para verlo jadear por aire, con la cara completamente roja y los ojos llorosos por la vergüenza. Sin darle tiempo a recuperarse, Akeno comenzó a acariciar las zonas íntimas del chico por encima de su pantalón, haciéndolo temblar violentamente.

—Eres tan lindo cuando estás indefenso —dijo Akeno, sus ojos en espiral brillando con una luz hipnótica que parecía consumir toda la voluntad de Gasper para resistirse—. El Amo Kaa tiene razón... esto es muy divertido.

Gasper, atrapado entre la fiebre y el asalto sensorial de Akeno, empezó a perder la noción de la realidad. Solo podía sentir el cuerpo de la Reina de Gremory sobre él, sus manos explorando y su peso dominándolo. La hipnosis de Kaa era tan fuerte que Akeno ni siquiera parpadeaba de forma normal; sus ojos eran un recordatorio constante de quién era el que realmente movía los hilos en esta retorcida escena de cuidados médicos convertida en un juego de sumisión.

La noche recién comenzaba, y bajo la mirada de la serpiente, el Club de Investigación Oculta estaba a punto de sumergirse en una espiral de eventos que ninguna de sus integrantes podría haber imaginado. Akeno continuaba sus movimientos sobre Gasper, ignorando por completo el mundo exterior, entregada totalmente a las órdenes de su nuevo y sibilante amo.