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La luz en la oscuridad

Luz en la oscuridad y el eco de un beso

La cafetería habitual de los encuentros entre Net y JJ se había convertido en el santuario personal del actor. Ya no era el refugio donde se escondía del escrutinio público, sino el escenario donde, día tras día, Net recuperaba pedazos de su alma que creía perdidos para siempre.

—Te ves diferente hoy —dijo JJ, pasando sus dedos con delicadeza sobre el dorso de la mano de Net—. Tu piel se siente menos tensa. Y tu aroma... ya no tiene ese rastro amargo de la lluvia ácida. Ahora es solo bosque fresco.

Net sonrió, una expresión que ahora aparecía con una frecuencia asombrosa. Se inclinó sobre la mesa, ignorando por completo que en la mesa de al lado un par de fans lo observaban con curiosidad y un rastro de culpa.

—Es porque estoy contigo, Jay —susurró Net, bajando la voz a un tono íntimo—. Contigo el mundo se siente más silencioso, más real.

Desde que comenzaron a salir formalmente, Net se había transformado. Para el resto del mundo, seguía siendo el alfa dominante, estricto y de mirada gélida que no permitía que nadie en Domundi TV sobrepasara sus límites. Pero con JJ, Net era una versión de sí mismo que ni siquiera Jimmy o Latte conocían del todo: era atento, extremadamente dulce y protector de una manera que rayaba en la devoción.

—Mis amigos quieren conocerte formalmente —soltó JJ de repente, con una sonrisa traviesa—. Bueno, ya te conocieron en el puente, pero Kim y Ohn dicen que "rescatar a alguien de un suicidio" no cuenta como una presentación oficial. Quieren hacerte un interrogatorio.

Net soltó una pequeña risa, apretando suavemente la mano del alfa ciego.

—¿Un interrogatorio? ¿Debo tener miedo?

—Un poco —admitió JJ, ladeando la cabeza mientras Aika, su perra guía, soltaba un bostezo a sus pies—. Son muy sobreprotectores conmigo. Dicen que como no puedo ver tus intenciones en tus ojos, ellos tienen que olerlas en tu corazón.

El encuentro se pactó para el sábado siguiente en un restaurante privado, un lugar donde Net se sentía seguro de que James o la prensa no aparecerían para arruinar el momento. Net decidió que era hora de integrar sus mundos, así que invitó a Jimmy y Latte para que lo respaldaran.

Cuando Net llegó al lugar con sus dos mejores amigos, los encontró a todos ya sentados. Kim y Ohn flanqueaban a JJ como dos guardaespaldas silenciosos. La tensión en el aire era palpable, al menos hasta que JJ percibió la llegada de Net.

—¡Net! Por aquí —exclamó el joven alfa, agitando la mano con entusiasmo.

Net se acercó y, antes de sentarse, depositó un beso suave en la frente de JJ, un gesto que hizo que Kim entornara los ojos y Ohn cruzara los brazos sobre el pecho.

—Hola, Jay. Traje refuerzos —dijo Net, señalando a sus amigos—. Ellos son Jimmy y Latte.

—Un gusto —dijo Jimmy, observando con fascinación la dinámica del grupo. Latte, por su parte, no podía dejar de mirar a Kim, quien parecía estar analizando cada centímetro de la postura de Net.

La cena comenzó de manera cordial, pero no pasó mucho tiempo antes de que el ambiente cambiara. Kim dejó su copa sobre la mesa con un golpe seco y miró fijamente a Net.

—Bien, Net Siraphop —comenzó Kim con voz seria—. Sabemos quién eres. Sabemos lo que pasó con ese tal James y todo el escándalo de la empresa.

Net se tensó de inmediato. El recuerdo de la traición seguía siendo una herida, aunque ya no sangrara.

—Eso no tiene nada que ver con JJ —respondió Net, su voz recuperando esa autoridad de alfa dominante que solía intimidar a cualquiera.

—Exactamente —intervino Ohn—. JJ es puro. No tiene malicia, no sabe lo que es jugar con los sentimientos de la gente por fama o caprichos. Si estás con él solo porque necesitas a alguien que no te juzgue por tu pasado, o porque buscas consuelo tras lo de James, te pediremos que te retires ahora mismo.

JJ intentó intervenir, pero Ohn puso una mano en su brazo, pidiéndole silencio.

—No busco consuelo —dijo Net, mirando a Kim y Ohn directamente a los ojos—. Busco una razón para seguir adelante, y la encontré en él. James fue un error de juicio, una mentira que permití que me destruyera. Pero con JJ... por primera vez siento que mi alfa ha encontrado su hogar. No me importa su ceguera, no me importa lo que el mundo diga. Lo que me importa es que él me salvó la vida en ese puente, y pienso dedicar el resto de la mía a asegurarme de que nunca se arrepienta de haber tropezado conmigo.

El silencio que siguió fue denso. Jimmy y Latte intercambiaron miradas de asombro; nunca habían escuchado a Net hablar con tanta vulnerabilidad y firmeza al mismo tiempo.

Finalmente, Kim suspiró y su expresión se suavizó.

—Vaya... eso fue muy intenso.

—Te lo dije —susurró JJ, sonrojado hasta la punta de las orejas—. Net es muy apasionado cuando se lo propone.

—Está bien —cedió Ohn, esbozando una pequeña sonrisa—. Pasaste la primera prueba. Pero te estaremos vigilando. Si lo haces llorar, no habrá empresa ni fans que te salven de nosotros.

Con la tensión disipada, la conversación empezó a fluir de una manera inesperada. Latte, que normalmente era el alma de la fiesta, comenzó a charlar animadamente con Kim sobre fotografía y moda, descubriendo que tenían mucho más en común de lo que pensaban. Por otro lado, Jimmy y Ohn se enredaron en una discusión sobre deportes y entrenamiento físico, riendo como si se conocieran de toda la vida.

Net observaba la escena con una sensación de plenitud que no podía describir. El grupo de tres se había convertido en un grupo de seis, y la química entre todos era asombrosa. Era como si las piezas de un rompecabezas finalmente hubieran encajado.

—¿Ves? Te dije que les caerías bien —susurró JJ al oído de Net, aprovechando que los demás estaban distraídos.

—Tus amigos son... directos —respondió Net, pasando un brazo por los hombros de JJ para atraerlo hacia él—. Pero entiendo por qué lo hacen. Eres un tesoro, Jay.

—Y tú eres un alfa muy guapo, o al menos eso dice Kim cuando cree que no lo escucho —coqueteó JJ, rozando su nariz con la de Net.

Net sintió ese tirón eléctrico en su pecho, ese rugido de su alfa que reclamaba a su pareja. Ya no podía contenerse. Ignorando que estaban en un restaurante (aunque fuera privado) y que sus amigos estaban a escasos centímetros, Net tomó el mentón de JJ con firmeza pero con una ternura infinita.

—¿Ah, sí? ¿Así que soy guapo? —preguntó Net con voz ronca.

—El más guapo de todos los alfas —confirmó JJ, buscando los labios de Net con la guía de su instinto.

Net no esperó más. Se inclinó y selló sus labios con los de JJ en un beso que comenzó dulce, pero que rápidamente se transformó en algo mucho más profundo y apasionado. Fue un beso que llevaba consigo meses de dolor transformado en esperanza, un beso que reclamaba y entregaba todo al mismo tiempo.

—¡Oigan! ¡Busquen una habitación! —gritó Latte, aunque estaba claramente encantado de ver a su amigo tan feliz.

—Déjalos, Latte —dijo Kim, sonriendo mientras veía la intensidad del encuentro—. Creo que Net necesitaba eso más que nadie.

Cuando finalmente se separaron, ambos estaban un poco sin aliento. Los ojos de JJ brillaban, aunque no pudieran ver, y Net tenía esa mirada de posesión protectora que solo un alfa enamorado posee.

—Eso fue... intenso —logró decir JJ, con los labios ligeramente hinchados y una sonrisa de satisfacción.

—Fue solo el principio —prometió Net, besando la comisura de su boca—. No voy a dejar que nada ni nadie vuelva a apagar esta luz, Jay.

La noche continuó entre risas, brindis y planes para el futuro. Net se dio cuenta de que el infierno de tres meses que había vivido bajo la traición de James había sido, irónicamente, el camino necesario para llegar a este momento. Si James no hubiera mentido, si el mundo no le hubiera dado la espalda, Net nunca habría estado en ese puente aquella noche. Nunca habría sentido el aroma a sándalo y lluvia fresca.

Al salir del restaurante, el grupo se despidió con promesas de verse pronto. Kim y Ohn ya estaban intercambiando números con Latte y Jimmy, planeando la próxima salida.

Net ayudó a JJ a subir al auto, asegurándose de que Aika estuviera cómoda en el asiento trasero. Antes de arrancar, se quedó mirando a JJ por un momento. El joven alfa ciego parecía irradiar una paz que contagiaba a cualquiera.

—¿En qué piensas, Net? —preguntó JJ, sintiendo la mirada fija sobre él.

—En que James intentó destruirme —confesó Net con sinceridad—, pero lo que no sabía es que me estaba empujando hacia la única persona que realmente podía salvarme. Gracias por chocar conmigo, Jay.

—Gracias por atraparme, alfa —respondió JJ, extendiendo su mano para entrelazar sus dedos con los de Net.

Mientras conducía por las calles de Bangkok, Net ya no sentía el peso de las miradas de odio ni el eco de las mentiras. El pasado era solo eso, un eco lejano que se desvanecía ante la realidad de la mano que sostenía la suya. El alfa dominante y serio había vuelto, pero esta vez, su fuerza no nacía de la frialdad, sino del amor incondicional de alguien que, sin ver su rostro, había visto su alma mejor que nadie.

En Domundi TV, las cosas seguirían cambiando. James tendría que enfrentar las consecuencias de su soledad, y los demás actores tendrían que aprender a ganarse de nuevo el respeto de Net. Pero para Net, nada de eso era ya una prioridad. Su mundo ahora tenía un nuevo centro, un alfa ciego y encantador que le había enseñado que, a veces, hay que perderlo todo para encontrar lo que realmente importa.

—¿Net? —llamó JJ en medio del silencio del viaje.

—¿Sí, Jay?

—Creo que mi alfa acaba de decidir que eres el definitivo. Así que prepárate, porque soy muy caprichoso cuando quiero algo.

Net soltó una carcajada llena de vida, una que resonó en el auto y borró los últimos rastros de tristeza de su corazón.

—Soy todo tuyo, JJ. Haz conmigo lo que quieras.

Y bajo las luces de la ciudad, el nuevo capítulo de Net comenzó, no como una estrella caída, sino como un hombre que finalmente había encontrado su luz en medio de la oscuridad más profunda.