La luz en la oscuridad
El nudo en el lazo y el refugio de los sentidos
La mansión de Net, que antes de la traición de James era un monumento a la soledad y al minimalismo frío, ahora rebosaba de una calidez vibrante. Había juguetes para perro esparcidos por la alfombra de la sala, el aroma de sándalo y lluvia fresca impregnaba las cortinas, y el sonido rítmico del bastón de JJ contra el suelo de madera era la música favorita de Net. Hacía un mes que Net había convencido a JJ de mudarse con él, usando la excusa de que Aika necesitaba un jardín más grande y que él no podía estar tranquilo sabiendo que su alfa predestinado subía escaleras solo en un edificio antiguo.
—Net, sabes perfectamente que puedo cuidarme solo —había dicho JJ entre risas mientras empacaba su maleta—, pero acepto porque tu cama es mucho más cómoda que la mía y porque tu corazón late muy fuerte cuando estoy cerca.
Esa mañana, sin embargo, el ambiente en Domundi TV estaba cargado de una electricidad estática desagradable. Net había asistido a una reunión de producción para cerrar los detalles de su próximo proyecto individual. Ya no aceptaba trabajos en pareja con James; de hecho, ni siquiera permitía que estuvieran en la misma habitación si no era estrictamente necesario por contrato.
Al salir de la sala de juntas, Net se encontró con la figura que más despreciaba. James estaba apoyado contra la pared, con los ojos enrojecidos y esa expresión de "cachorro abandonado" que antes solía derretir el corazón de Net, pero que ahora solo le provocaba una náusea profunda.
—Net, por favor, solo un minuto —suplicó James, interceptando su paso en el pasillo desierto.
—No tengo nada que decirte, James —respondió Net, su voz era un látigo de hielo—. Hazte a un lado.
—¡No puedo seguir así! —estalló James, rompiendo en un llanto forzado que buscaba atraer la atención de cualquiera que pasara—. Todo el mundo me odia. Los fans me atacan, los patrocinadores retiran los contratos... Net, tú eras el único que me protegía. Perdóname, fue un arrebato, yo solo quería que me prestaras más atención. ¡Podemos volver a ser la pareja de oro! La gente olvida rápido si les damos una historia de redención.
Net se detuvo en seco y se giró hacia él. Su aura de alfa dominante se expandió de forma agresiva, haciendo que James retrocediera y temblara.
—¿Redención? —Net soltó una carcajada amarga—. Casi me mato por tu culpa, James. Pasé tres meses viviendo en un infierno donde cada respiro me dolía porque tú decidiste jugar a ser la víctima. No me importa tu carrera, no me importa tu soledad. Lo único que lamento es haber desperdiciado años amando a una cáscara vacía como tú.
—¡Me amas! —gritó James, perdiendo los papeles—. ¡Ese alfa ciego es solo un consuelo! No puedes preferir a alguien que ni siquiera puede ver lo guapo que eres, alguien que es una carga...
El sonido de la mano de Net golpeando la pared justo al lado de la cabeza de James hizo que el omega se quedara mudo de terror. Los ojos de Net brillaban con una furia animal.
—Vuelve a hablar de JJ y te juro que me encargaré personalmente de que no vuelvas a pisar un set de grabación en tu vida —sentenció Net con una voz que vibraba desde el pecho—. Él ve más con el corazón de lo que tú verás en mil vidas con tus ojos envidiosos. Él me salvó cuando tú me diste el empujón final. Lárgate de mi vista.
Net caminó hacia el estacionamiento, pero la rabia y el dolor residual de la confrontación le cerraron la garganta. Al subir a su auto, las lágrimas que había estado conteniendo durante la discusión finalmente cayeron. No era por amor a James, sino por la injusticia de que ese ser siguiera intentando ensuciar su felicidad. Se sentía sucio, agotado emocionalmente.
Condujo a casa con la visión borrosa, deseando desesperadamente el refugio que solo una persona podía darle. Al entrar a la mansión, el silencio habitual fue reemplazado por un aroma denso, dulce y embriagador que golpeó sus sentidos como una marea.
Era el aroma de JJ, pero multiplicado por mil. Era madera de sándalo ardiente, era el olor de la tierra mojada antes de una tormenta de verano. Era el celo de un alfa.
—¿Jay? —llamó Net, su voz quebrada y cargada de una necesidad instintiva.
Escuchó un quejido desde la habitación principal. Net subió las escaleras de dos en dos, con el corazón martilleando contra sus costillas. Al abrir la puerta, encontró a JJ tendido en la cama, con la camisa entreabierta y la piel cubierta de una fina capa de sudor. Sus ojos, aunque desenfocados, buscaban desesperadamente la fuente del aroma de Net.
—Net... —gimió JJ, su voz era una caricia ronca que encendió la sangre del actor—. Hueles a tristeza... y a furia. Ven aquí, déjame quitarte eso.
Net se dejó caer de rodillas al lado de la cama, enterrando su rostro en el cuello de JJ, aspirando su esencia de manera voraz. Las lágrimas de Net mojaron la piel caliente del alfa menor.
—Estuvo ahí... James intentó... —intentó explicar Net entre sollozos, pero JJ le puso una mano en la mejilla, deteniendo sus palabras.
—No hables de él —susurró JJ, buscando los labios de Net con urgencia—. No dejes que entre en nuestra casa. Este espacio es nuestro. Mi alfa te reclama, Net. Te necesito ahora.
El dolor de la discusión con James se disolvió ante la urgencia biológica y emocional. El celo de JJ estaba despertando el lado más primitivo de Net. Como dos piezas de un rompecabezas que habían estado esperando siglos para encajar, sus cuerpos se buscaron con una desesperación que trascendía lo físico.
Net se deshizo de su ropa con movimientos torpes, su mente nublada por el deseo y la necesidad de proteger y poseer a la criatura de luz que tenía enfrente. JJ, a pesar de su ceguera, se movía con una seguridad asombrosa, guiado por el tacto y el olfato, recorriendo los músculos de Net como si estuviera leyendo un mapa sagrado.
—Eres tan fuerte —susurró JJ contra su oído, mientras Net lo posicionaba debajo de él—. Te siento vibrar, alfa. Hazme tuyo, no dejes espacio para nada más en mi mente.
El encuentro fue una explosión de sensaciones. Net fue cuidadoso al principio, consciente de la sensibilidad de JJ durante su celo, pero el alfa menor tiraba de él, pidiendo más, exigiendo la unión total. Cuando Net finalmente se hundió en él, tomando esa entrada cálida y estrecha que parecía haber sido diseñada exclusivamente para él, ambos soltaron un grito al unísono.
La habitación se llenó de los sonidos de la pasión: respiraciones entrecortadas, el roce de la piel sudorosa y las promesas susurradas en la oscuridad. Net se movía con una mezcla de ferocidad y ternura, marcando el territorio de su pareja, sellando su compromiso en cada embestida. JJ arqueaba el cuerpo, con las manos enredadas en el cabello de Net, guiándolo, amándolo en silencio.
En el clímax de la entrega, cuando el mundo exterior dejó de existir y solo quedaron ellos dos en el universo, Net sintió que el lazo entre sus almas se anudaba de forma permanente. Se corrió dentro de JJ con un rugido que sacudió los cimientos de su propio ser, entregándole no solo su semilla, sino su vida entera.
Minutos después, o quizás horas, ambos yacían abrazados bajo las sábanas de seda. El aroma del celo se había suavizado, convirtiéndose en una fragancia reconfortante de saciedad y pertenencia. Net acariciaba el cabello húmedo de JJ, observando cómo el joven recuperaba el aliento con una sonrisa de pura felicidad en el rostro.
—Net —murmuró JJ, acurrucándose más contra el pecho del actor.
—Dime, cielo.
—Creo que... —JJ hizo una pausa, pasando su mano por el abdomen de Net—, creo que estábamos tan desesperados que olvidamos algo importante.
Net se quedó congelado por un segundo, procesando las palabras. En medio de la bruma del celo y la carga emocional de la pelea con James, no habían usado ningún tipo de protección. El nudo se había formado de manera natural y profunda.
—No usamos nada —susurró Net, y para su propia sorpresa, no sintió miedo. Sintió una chispa de esperanza tan brillante que casi le quita el aliento.
—¿Te asusta? —preguntó JJ, buscando la mano de Net para entrelazar sus dedos—. Sé que tu carrera es complicada, y que después de lo que pasaste...
—No —lo interrumpió Net, besando sus nudillos con devoción—. No me asusta nada si es contigo, Jay. Si el destino decidió que este era el momento, entonces es el momento perfecto. James intentó quitarme el futuro, pero tú... tú me estás dando una vida nueva.
JJ sonrió y, por primera vez, Net vio una lágrima de alegría rodar por la mejilla del alfa ciego.
—Serás un padre increíble, Net. Estricto, pero el más dulce del mundo.
—Y tú serás el corazón de esta familia —respondió Net, volviendo a cubrirlo con su cuerpo, pero esta vez con una suavidad infinita—. Ya no hay sombras, Jay. Solo nosotros.
Esa noche, mientras Aika dormía a los pies de la cama y el mundo exterior seguía su curso ajeno a la transformación que acababa de ocurrir en esa habitación, Net Siraphop finalmente durmió en paz. Sabía que al día siguiente tendría que lidiar con la empresa, con los rumores y con el berrinche final de James, pero nada de eso importaba. Tenía a su pareja predestinada a su lado, y posiblemente, una pequeña vida comenzando a formarse gracias a la unión más pura que jamás había conocido.
La tristeza se había ido. La seriedad se había convertido en propósito. Net ya no era el alfa roto que quería saltar de un puente; era un hombre que había aprendido que, a veces, hay que cerrar los ojos para poder ver realmente lo que vale la pena proteger.