Se convirtio en Idolo magico de toda Inglaterra
El precio de una voz
El aire en el Caldero Chorreante se había vuelto denso, cargado de una electricidad estática que erizaba los vellos del cuello de Severus. Ya no era el aroma a estofado de Molly o la madera vieja de Tom lo que predominaba; ahora, el ambiente olía a perfumes caros, a pergaminos encantados y a la frialdad metálica de la ambición.
Severus se encontraba en el piso superior, intentando ignorar el murmullo constante que subía desde el bar. Frente a él, la interfaz azul del sistema parpadeaba con una insistencia casi histérica.
[MISIÓN DIARIA: "La Máscara de Porcelana".]
[Objetivo: Mantener una expresión de inocencia absoluta durante 4 horas frente a observadores externos. Recompensa: +3 puntos de Carisma, Habilidad Pasiva "Mente de Cristal" (Protección básica contra Legeremancia).]
—Solo es una misión más —se dijo a sí mismo, ajustándose el cuello de la camisa que Molly le había arreglado—. Un ídolo debe mantener su imagen, sin importar quién esté mirando.
Pero Severus no era un ídolo común, y este no era un simulador de citas ordinario. Lo que él veía como "gestión de fans", el mundo mágico lo interpretaba como la aparición de un milagro biológico y político.
Al bajar las escaleras, el silencio cayó sobre la sala común de la taberna como una guillotina. No era el silencio respetuoso de un público que espera una canción; era el silencio de los depredadores que evalúan el peso de su presa. Había hombres vestidos con túnicas de seda de dragón y mujeres con velos que ocultaban miradas demasiado agudas.
—Ah, aquí está nuestro pequeño ruiseñor —dijo Tom, el tabernero, aunque su voz carecía de su habitual jovialidad. Se veía pálido, y sus manos temblaban ligeramente mientras limpiaba un vaso que ya estaba impecable.
Molly Weasley estaba sentada en una mesa cercana, fingiendo tejer una manta para Bill, pero sus ojos no dejaban de recorrer la habitación. Cada vez que uno de los nuevos clientes se movía, ella apretaba sus agujas de tejer como si fueran dagas.
—Severus, querido —lo llamó Molly—, ven a sentarte conmigo. Arthur llegará pronto.
Antes de que Severus pudiera dar un paso hacia ella, un hombre de mediana edad, con un monóculo de plata y un aire de importancia burocrática, se interpuso en su camino.
—¿Es este el niño? —preguntó el hombre, sin mirar a Severus directamente, sino dirigiéndose a un intermediario que permanecía en las sombras—. Sus rasgos son... aceptables. Pero es la firma mágica lo que nos interesa.
[ADVERTENCIA: Escaneo de aura detectado. Iniciando contramedida: "Aura de Inocencia".]
Severus parpadeó, forzando una expresión de confusión infantil.
—¿Señor? ¿Necesita ayuda con su habitación? —preguntó con una voz suave, perfectamente modulada.
El hombre del monóculo finalmente bajó la vista hacia él. Sus ojos eran fríos, calculadores, como los de un tasador de joyas frente a un diamante en bruto.
—Soy Lucius Selwyn, representante de intereses... educativos —dijo el hombre con una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Hemos oído hablar de tu situación, muchacho. Un talento como el tuyo no debería desperdiciarse en una cocina, cargando jarras de cerveza.
Severus sintió un escalofrío. En su mente, esto se procesaba como: "Un reclutador de una agencia de talentos ha aparecido".
—Me gusta ayudar a Tom y a la señora Weasley —respondió Severus, manteniendo su fachada—. Son mi familia.
Selwyn soltó una risa seca.
—La familia es un concepto flexible cuando se trata de asegurar un futuro glorioso. Verás, hay familias de gran linaje que estarían dispuestas a ofrecerte un "patrocinio total". Una adopción formal bajo un contrato de protección. Tendrías tutores, la mejor educación y, por supuesto, un escenario digno de tu voz.
Molly se puso de pie de un salto, dejando caer el tejido.
—Él no está en venta, señor Selwyn —siseó ella—. Arthur y yo ya estamos tramitando los papeles para que se quede con nosotros de forma temporal hasta que encontremos a sus parientes.
—¿Con los Weasley? —Selwyn arqueó una ceja con desdén—. Con todo respeto, señora Weasley, su familia apenas puede mantener a sus propios hijos. Este niño es un doncel. ¿Sabe lo que eso significa en términos de estabilidad mágica para un linaje? No es solo un huérfano con buena voz; es un activo nacional.
Severus frunció el ceño. La palabra "activo" no sonaba a terminología de ídolos. Sonaba a... economía. De repente, la interfaz del sistema se volvió roja, cubriendo su campo de visión con una advertencia parpadeante.
[EVENTO DE SUPERVIVENCIA ACTIVADO: "El primer contrato".]
[Objetivo: Evitar la firma de cualquier documento de custodia o vínculo mágico durante las próximas 24 horas.]
[Contexto: Las familias Sangre Pura buscan un "Vínculo de Vasallaje" disfrazado de adopción. Si aceptas, tu magia y tu libertad pertenecerán al jefe de la casa firmante.]
[Condición de fallo: Pérdida de libertad permanente. Fin del juego como entidad independiente.]
El corazón de Severus dio un vuelco. Esto no era un juego de fama. Era una subasta de esclavos envuelta en seda y cortesía.
—He traído los documentos —continuó Selwyn, sacando un pergamino que irradiaba una luz dorada tenue—. Es una oferta de la Casa Malfoy, bajo la supervisión del Ministerio. Una oportunidad única. Solo necesitas poner tu huella mágica aquí, Severus.
—¡Ni se le ocurra! —gritó Tom desde la barra, golpeando el mostrador—. ¡Fuera de mi taberna, Selwyn! ¡No dejaré que conviertan a este niño en una pieza de museo o en un semental de linaje!
La tensión en la sala estalló. Varios magos en las mesas del fondo se pusieron de pie, sacando sus varitas de forma discreta pero letal. Severus se dio cuenta de que el Caldero Chorreante, su refugio, estaba rodeado. Los clientes habituales habían sido reemplazados por mercenarios y agentes de las familias más poderosas.
En ese momento, la puerta de la taberna se abrió con un estrépito. No fue Arthur Weasley.
Fue un aire gélido el que entró primero, seguido por una figura que hacía que el resto de los presentes parecieran sombras insignificantes. Tom Riddle caminó hacia el centro de la sala con una elegancia depredadora. No llevaba el uniforme de empleado del Ministerio, sino una túnica negra que parecía absorber la luz de las velas.
—Selwyn —dijo Riddle, y su voz, aunque baja, cortó el aire como un cuchillo—. Me parece que tu presencia aquí es una violación de los protocolos de "interés prioritario".
Selwyn palideció, dando un paso atrás.
—Señor Riddle... yo... la familia Malfoy solo desea asegurar el bienestar del doncel...
—El bienestar de lo que no les pertenece no es su preocupación —interrumpió Riddle. Se acercó a Severus y le puso una mano en el hombro. El contacto fue frío, pero por primera vez, el sistema no emitió una advertencia de peligro inmediato, sino una de [PROTECCIÓN EXTERNA DETECTADA].
Riddle miró a Severus a los ojos. Había algo en esa mirada, una oscuridad tan profunda que por un momento Severus olvidó su papel de niño inocente. Riddle no estaba allí para salvarlo por bondad; estaba allí para marcar su territorio.
—Este niño —dijo Riddle, volviéndose hacia la sala— está bajo mi observación personal. Cualquier contrato que no pase por mi oficina será considerado un acto de agresión contra los intereses que represento. ¿Fui claro?
Selwyn tragó saliva, guardando el pergamino con manos temblorosas. Los otros magos en la sala comenzaron a sentarse o a retirarse lentamente. Nadie quería enfrentarse a lo que Riddle representaba, incluso si aún no conocían su nombre de guerra.
—Severus —susurró Molly, acercándose para apartarlo de Riddle, pero el joven mago no soltó el hombro del niño.
—Señora Weasley —dijo Riddle con una sonrisa gélida—, debería ser más cuidadosa. El mundo no es un lugar para la caridad cuando hay algo tan valioso sobre la mesa. El talento de este niño es una moneda de cambio, y ustedes no tienen los fondos para protegerlo.
Riddle se inclinó hacia el oído de Severus.
—Crees que estás jugando a ser un cantante, pequeño —susurró—. Pero en este tablero, las piezas que cantan demasiado fuerte son las primeras en ser capturadas y puestas en una jaula de oro. Si quieres sobrevivir, tendrás que aprender que tu voz no es un regalo... es una deuda.
[Misión Crítica: Progreso 50%. Has evitado el contrato de Selwyn, pero la "Obsesión" de Tom Riddle ha aumentado a Nivel 3.]
Riddle se retiró sin decir una palabra más, dejando tras de sí un silencio sepulcral. Tom el tabernero suspiró, dejándose caer en una silla, mientras Molly abrazaba a Severus con una fuerza que casi le impedía respirar.
—Tenemos que sacarte de aquí —murmuró Molly—. Arthur dice que el Ministerio está bajo presión. No solo son los Malfoy. Hay rumores de que incluso familias del extranjero están enviando emisarios. Un doncel que puede manipular el ambiente con su voz... es algo que no se ha visto en siglos.
Severus, apoyado contra el hombro de Molly, miró su interfaz.
[TIENDA DEL SISTEMA: Objeto recomendado para la situación actual.]
[Objeto: "Velo de la Medianoche". Costo: 50 Monedas del Sistema. Efecto: Oculta tu rastro mágico y tu estatus de doncel durante 12 horas.]
—No entiendo —pensó Severus, sintiendo por primera vez una punzada de miedo real, un miedo que no venía de los recuerdos de Tobias Snape, sino de la realidad presente—. Se supone que este era mi camino a la gloria. Se supone que el sistema me haría poderoso.
—El sistema te hace visible, Severus —pareció responder una voz en su mente, o quizás era solo su propia lógica retorcida—. Y en el mundo mágico, ser visible sin ser fuerte es lo mismo que ser una presa.
Esa noche, Severus no durmió. Se quedó mirando por la ventana de su pequeña habitación en la taberna, observando las sombras que se movían en el Callejón Diagon. Vio a hombres apostados en los tejados, vigías que no apartaban la vista del Caldero Chorreante.
Ya no era el niño talentoso que limpiaba jarras. Ya no era el pequeño que hacía reír a Bill con burbujas de jabón.
Miró sus manos, pequeñas y pálidas. En este mundo, su talento no lo había salvado de la miseria de Cokeworth para darle libertad. Lo había sacado de un pozo para arrojarlo a una vitrina de cristal.
La música, que antes era su refugio y su herramienta de progresión, ahora se sentía como una cadena alrededor de su cuello. Cada nota que había cantado era un eslabón más en el contrato invisible que el mundo mágico estaba tratando de obligarlo a firmar.
—Propiedad —susurró para sí mismo, probando el sabor amargo de la palabra—. No quieren un ídolo. Quieren un objeto.
[EVENTO DE SUPERVIVENCIA: Tiempo restante: 12 horas.]
[ADVERTENCIA: Se ha detectado una oferta de "Adopción de Sangre" por parte de la familia Black. Nivel de Peligro: Extremo.]
Severus cerró los ojos, apretando los puños. El "guion fanon" que él creía conocer, donde Snape era un espía amargado o un héroe trágico, se había desintegrado por completo. En esta nueva realidad, él era el premio en una guerra fría entre aristócratas y futuros señores oscuros.
Y mientras la primera luz del alba comenzaba a teñir el cielo de Londres, Severus Snape comprendió la lección más cruel de su nueva vida: en el mundo de la magia, el precio de tener una voz es que todos querrán ser dueños del silencio que sigue a tu canción.