secret 2
Sinfonía de Humedad y Encaje
James mantuvo la mirada fija en los ojos de Juhoon, cuya profundidad castaña parecía un océano de vulnerabilidad y anhelo bajo la tenue luz de la lámpara. El temblor que recorría el cuerpo del más joven era casi rítmico, una manifestación física de la tormenta sensorial que lo estaba consumiendo. James, usualmente el epítome del autocontrol, sintió cómo su propio pulso se aceleraba, una respuesta visceral ante la confianza absoluta que Juhoon depositaba en él. Bajó la vista hacia los labios de Juhoon, que estaban entreabiertos y húmedos, y sin poder resistir más la fuerza de atracción, se inclinó para sellar la distancia entre ambos.
El beso comenzó como un roce vacilante, una exploración cautelosa de texturas, pero rápidamente se transformó en algo mucho más profundo y necesitado. James saboreó la suavidad de Juhoon, guiando el beso con una autoridad gentil que hizo que el menor soltara un suspiro entrecortado contra su boca. Era un intercambio de alientos, una conversación sin palabras donde James volcaba toda su posesividad latente y Juhoon entregaba su inocencia recién descubierta.
Mientras sus lenguas se entrelazaban en un baile lento y húmedo, las manos de James buscaron los botones de la camisa de dormir de Juhoon. Sus dedos, aunque grandes y fuertes, se movieron con una destreza sorprendente, desprendiendo cada ojal con una paciencia que solo