Tn y lukas
Entre el Caos de Neón y el Rastro de Sombras
La noche en Santa Fe se había transformado de un evento de glamour en una pesadilla de asfalto y luces de sirena. El aire frío de la Ciudad de México calaba hasta los huesos, pero TN no sentía el clima; sentía el pulso acelerado de la adrenalina y el peso del secreto que amenazaba con asfixiarla. El beso con Lukas, ese momento que debería haber sido el inicio de algo perfecto, ahora se sentía como un recuerdo lejano, empañado por el rastro de violencia que indicaba la desaparición de Lidia.
— ¡No puede ser que se la llevaran así! —gritó Carlitos, golpeando el capó de un auto cercano con frustración—. ¡Estábamos todos aquí! ¡Fede, haz algo!
Fede mantenía una calma tensa, hablando por teléfono con alguien mientras caminaba de un lado a otro. Su faceta de "el adulto del grupo" había tomado el control total, dejando de lado las bromas para los videos.
— Tranquilo, Carlitos —dijo Yankee, aunque su propia voz temblaba—. Si entramos en pánico, no ayudamos a nadie. Hay cámaras en el estacionamiento, tienen que haber visto algo.
TN sintió una mano cálida sobre la suya. Era Lukas. Sus ojos buscaban los de ella, llenos de una mezcla de amor recién confesado y terror puro por lo que acababa de presenciar.
— TN, estás helada —susurró Lukas, acercándose para darle calor—. No te separes de mí. Ese tipo en el callejón... ¿crees que tenga algo que ver con esto?
TN miró a Dome, quien le hizo una seña casi imperceptible con la cabeza. No podían hablar frente a los chicos. No todavía.
— No lo sé, Lukas —mintió TN, sintiendo que el corazón se le partía al ver la confianza en los ojos de él—. Pero tenemos que encontrarla. Lidia no se merece esto.
Dome se acercó al grupo, fingiendo revisar su celular como cualquier adolescente, aunque en realidad estaba desencriptando las señales de calor de la zona en su dispositivo oculto.
— Chicos, Fede dice que vayamos todos a su departamento —dijo Dome con autoridad—. La policía ya viene para acá y él se quedará a dar la declaración inicial. No es seguro que estemos aquí expuestos.
— ¡Yo no me muevo de aquí hasta saber a dónde se llevaron a Lidia! —exclamó Carlitos, con lágrimas de rabia en los ojos.
— Carlitos, por favor —dijo TN, poniéndole una mano en el hombro—. Si nos quedamos aquí, entorpecemos todo. En el departamento podemos revisar redes, ver si alguien subió algo a historias de Instagram, rastrear cualquier pista. Ayúdanos desde allá.
A regañadientes, Carlitos subió a la camioneta junto a Yankee. Lukas ayudó a TN a subir y se sentó a su lado, sin soltarle la mano ni un segundo. Durante el trayecto, el silencio era sepulcral, solo interrumpido por el sonido de las notificaciones de los celulares. La noticia de que "algo había pasado" en la fiesta ya empezaba a circular entre los círculos de influencers.
***
Una vez en el departamento de Fede, la atmósfera era eléctrica. Yankee se sentó frente a su computadora, intentando contactar a otros amigos que estuvieron en la fiesta, mientras Carlitos caminaba en círculos, mirando obsesivamente el chat de Lidia, esperando que el "visto" apareciera mágicamente.
TN aprovechó un momento de distracción para seguir a Dome hacia la cocina.
— Dime la verdad, Dome —susurró TN, cerrando la puerta corrediza—. ¿Qué es el Sujeto 00? ¿Qué es lo que no me estás diciendo?
Dome suspiró, apoyándose contra la barra de granito. Su rostro se veía cansado, mucho mayor de lo que sus años indicaban.
— El Sujeto 00 fue el primer intento de la Organización por estabilizar a alguien con tus capacidades, TN —confesó Dome en voz baja—. Pero no salió bien. Las visiones lo consumieron. Empezó a ver "la puerta" constantemente hasta que... simplemente dejó de pertenecer a este plano. La Organización Rival no quiere rescatar a Lidia, la quieren usar para llegar a ti. Saben que ella es el eslabón débil porque su ex-novio ya estaba trabajando para ellos como informante.
— ¿Qué? —TN sintió que el suelo se distorsionaba bajo sus pies—. ¿El ex de Lidia es parte de esto?
— Es un peón —respondió Dome—. Pero lo importante ahora es que el Chico Misterioso que viste... él es el Sujeto 00. O lo que queda de él. No murió, TN. Se pasó al otro lado. Y ahora trabaja para los Rivales porque ellos le prometieron una forma de volver a ser humano.
Un ruido en la puerta de la cocina las hizo saltar. Lukas estaba ahí, con una expresión de total desconcierto. Había escuchado lo suficiente para saber que algo muy extraño estaba pasando.
— ¿De qué organización están hablando? —preguntó Lukas, entrando a la cocina y cerrando la puerta tras de sí—. ¿Sujeto 00? ¿TN, de qué trata todo esto?
TN miró a Dome, pidiendo ayuda con la mirada, pero su amiga simplemente bajó la cabeza. El secreto había estallado.
— Lukas, yo... —TN se acercó a él, intentando tomar sus manos, pero él retrocedió un paso, herido—. No es lo que parece. Bueno, sí lo es, pero es peligroso.
— Me besaste hace una hora —dijo Lukas con la voz entrecortada—. Me dijiste que tenías miedo. Y ahora escucho que trabajas en algo secreto y que Lidia está en peligro por tu culpa. ¿Quién eres realmente, TN?
— ¡No es por su culpa! —intervino Dome—. Es un conflicto que va más allá de nosotros, Lukas. TN y yo trabajamos para una agencia que se encarga de anomalías en la ciudad. Esas "distorsiones" que ella ve son reales. Y Lidia fue secuestrada porque los Rivales creen que TN se entregará por ella.
Lukas se pasó las manos por el cabello, procesando la información. Como influencer, estaba acostumbrado a los dramas y a las mentiras por vistas, pero esto era ciencia ficción cobrando vida en su propia sala.
— Por eso te quedabas perdida mirando a la nada —murmuró Lukas, mirando a TN con una nueva comprensión—. No era cansancio. Estabas viendo cosas que nosotros no.
— Perdón por no decírtelo —dijo TN, dejando que las lágrimas fluyeran—. Quería protegerte. Quería que lo nuestro fuera lo único normal en mi vida.
Lukas guardó silencio por un largo momento. El dolor en su pecho era inmenso, pero el amor que sentía por ella era más fuerte. Se acercó lentamente y, esta vez, fue él quien tomó las manos de ella.
— No me vuelvas a ocultar algo así —dijo con firmeza—. Si estamos en esto, estamos juntos. Ahora, ¿cómo vamos a sacar a Lidia de ahí?
***
Mientras tanto, en una bodega abandonada en las afueras de la zona de Naucalpan, Lidia estaba atada a una silla metálica. Su maquillaje estaba corrido y el miedo la paralizaba, pero su espíritu inquieto seguía buscando una salida. Frente a ella, el Chico Misterioso se quitó la capucha. Su rostro era pálido, casi traslúcido en algunas partes, como si fuera una imagen de video mal sintonizada.
— No llores, Lidia —dijo él con una voz que parecía venir de todas direcciones—. Tú solo eres el mensaje.
— ¿Qué quieren de mí? —preguntó ella, tratando de soltarse—. Mi ex... ¿él te envió?
— Tu ex es un idiota que cree que recuperará tu amor entregándote —el chico soltó una risa seca—. Yo quiero a la chica de las visiones. Quiero que ella abra la puerta para que yo pueda finalmente salir de este purgatorio.
De repente, una luz roja parpadeó en la pared de la bodega. Una pantalla se encendió, mostrando la ubicación en tiempo real de la camioneta de Fede.
— Ya vienen —susurró el chico—. Perfecto.
***
De vuelta en el departamento, la tensión había llegado a su límite. Angelique había estado llamando a Lukas incesantemente, y ante su falta de respuesta, decidió presentarse en el lugar.
— ¡Lukas! ¡Ábreme! —gritaba Angelique desde el pasillo, golpeando la puerta—. ¡Sé que están todos ahí planeando algo! ¡Fede me dijo que Lidia desapareció y quiero ayudar!
Carlitos abrió la puerta, luciendo un aspecto desastroso.
— No es momento, Angelique —dijo Carlitos con frialdad—. Vete a casa.
— ¡No me voy a ir! —Angelique entró a la fuerza, mirando a todos con sospecha. Vio a TN y a Lukas saliendo de la cocina, todavía tomados de la mano—. Ah, ya veo. Lidia está perdida y ustedes dos están aprovechando para tener su momento romántico. Qué asco me dan.
— ¡Cállate, Angelique! —estalló Lukas—. No tienes idea de lo que está pasando. Lidia está en peligro real y si no vas a ayudar, lárgate.
Angelique se quedó muda ante la agresividad de Lukas. Nunca lo había visto así. Sin embargo, su presencia solo servía para entorpecer las cosas.
— Yo... yo solo quería saber si estaban bien —balbuceó ella, aunque su mirada hacia TN seguía siendo de puro odio.
— Dome, tengo la ubicación —interrumpió Yankee desde la computadora, ignorando el drama de Angelique—. Logré rastrear el GPS del celular de Lidia antes de que lo destruyeran por completo. Hay una señal residual en una zona industrial de Naucalpan.
TN sintió que la puerta negra volvía a aparecer en su visión, pero esta vez no era una distracción, era una guía. Podía sentir la energía de Lidia, una vibración de miedo que resonaba con su propia habilidad.
— Tenemos que ir ahora —dijo TN, mirando a Dome—. Prepara el equipo.
— Esperen —dijo Fede, entrando al departamento con una expresión sombría—. La policía dice que no pueden hacer nada sin una demanda formal de 24 horas, pero yo no voy a esperar. Tengo mis propios contactos. Chicos, esto es peligroso. Si vamos allá, no hay vuelta atrás para sus carreras ni para sus vidas normales.
— Mi vida dejó de ser normal hace mucho tiempo, Fede —dijo TN, ajustándose una chaqueta táctica que Dome había sacado de un compartimento oculto en su maleta—. Lukas, por favor, quédate aquí con Angelique y los demás. Es demasiado arriesgado.
Lukas se puso frente a ella, bloqueándole el paso.
— Ni lo pienses —dijo él—. Si vas a ir a salvar a nuestra amiga usando tus "poderes" o lo que sea, yo voy contigo. No soy un agente secreto, pero sé pelear y no te voy a dejar sola.
Carlitos y Yankee se levantaron de inmediato.
— Nosotros también vamos —dijo Yankee—. Lidia es parte de la familia.
TN miró a su grupo de amigos. Eran influencers, chicos que grababan retos y bailes de TikTok, pero en ese momento, eran lo más parecido a un equipo de héroes que tenía.
— Está bien —asintió TN—. Pero sigan mis instrucciones al pie de la letra. Dome, dales los comunicadores.
***
El viaje hacia Naucalpan fue rápido. La camioneta de Fede volaba por el Periférico. En el asiento trasero, TN cerró los ojos, intentando sintonizar su visión.
— ¿Qué ves? —le preguntó Lukas en un susurro, apretando su mano.
— Veo... frío —respondió ella—. Y veo al chico de nuevo. Lukas, él no es humano del todo. Tengan cuidado. Si ven que el aire empieza a vibrar, no se acerquen.
Al llegar a la bodega, el silencio era aterrador. Fede se quedó en la camioneta para coordinar la salida y vigilar los alrededores, mientras TN, Dome, Lukas, Carlitos y Yankee se acercaban a la entrada lateral.
— Dome y yo entraremos primero —instruyó TN—. Ustedes cubran las salidas. Si ven a Lidia, sáquenla de inmediato, no esperen por nosotras.
Entraron a la bodega. El olor a humedad y metal oxidado era penetrante. En el centro, bajo una sola luz amarillenta, estaba Lidia.
— ¡Lidia! —susurró Carlitos, haciendo amago de correr hacia ella, pero Yankee lo detuvo.
— Es una trampa —dijo Yankee, señalando los cables que rodeaban la silla.
De las sombras, el Chico Misterioso emergió. Caminaba con una elegancia sobrenatural, sus pies apenas parecían tocar el suelo.
— Viniste —dijo, mirando directamente a TN—. Y trajiste a tus amigos humanos. Qué sentimental.
— Suéltala —ordenó TN, sintiendo cómo la energía empezaba a acumularse en sus manos, una luz azulada que nunca antes había manifestado—. Tu problema es conmigo, no con ella.
— Mi problema es con la realidad, TN —dijo el chico, extendiendo una mano. El espacio alrededor de él empezó a pixelarse—. La Organización te usa como un filtro, pero yo quiero romper el lente. Si abrimos la puerta juntos, podremos controlar el mundo, no solo protegerlo.
— ¡No lo escuches, TN! —gritó Dome, sacando un dispositivo que emitía una frecuencia sónica—. ¡Está intentando entrar en tu cabeza!
De repente, una explosión de luz llenó la bodega. El Chico Misterioso lanzó una onda de choque que mandó a todos al suelo. Lukas se golpeó contra unas cajas, pero se levantó de inmediato, buscando a TN.
— ¡TN, ahora! —gritó Dome.
TN se concentró. Por primera vez, no intentó cerrar la puerta, sino que la usó. Visualizó la distorsión y la proyectó hacia el chico. Las dos fuerzas chocaron, creando un torbellino de estática que hacía que las luces de la bodega estallaran una a una.
Carlitos aprovechó la distracción para correr hacia Lidia. Con una navaja que Yankee le había pasado, cortó las cuerdas con una velocidad asombrosa.
— ¡Lidia, vámonos! —le dijo, cargándola en brazos porque ella estaba demasiado débil para caminar.
— ¡Vayan a la salida! —gritó Lukas, distrayendo al Chico Misterioso lanzándole un extintor que estaba cerca—. ¡TN, tenemos que irnos!
El Chico Misterioso rugió, y por un momento, su rostro se volvió una máscara de puro código digital rojo.
— ¡No se irán!
Lanzó un ataque hacia Lukas, pero TN se interpuso, creando un escudo de energía que la dejó exhausta. La puerta negra apareció detrás del chico, empezando a succionar todo lo que había alrededor.
— ¡Se está colapsando! —gritó Dome—. ¡TN, si no cortas el vínculo ahora, nos llevará a todos!
TN miró a Lukas. Él estaba allí, extendiendo su mano hacia ella, con el rostro lleno de polvo pero con una mirada de amor inquebrantable.
— ¡Confía en mí! —le gritó Lukas.
TN cerró los ojos y, en lugar de luchar contra la visión, la aceptó. Imaginó que la puerta se cerraba con una llave hecha de su propia voluntad. Con un grito de esfuerzo, la luz azul consumió la luz roja del chico. Un estallido final lanzó a todos hacia atrás y, de repente, el silencio volvió a la bodega.
El Chico Misterioso había desaparecido. Solo quedaba el eco de su risa y un rastro de estática en el aire.
***
Minutos después, todos estaban fuera, respirando el aire de la madrugada. Carlitos abrazaba a Lidia, quien lloraba en su hombro mientras Yankee los cubría con una manta. Fede estaba al teléfono, probablemente moviendo influencias para que nadie hiciera preguntas sobre la explosión en la bodega.
Angelique, que había seguido al grupo en su propio auto por puro capricho y celos, observaba desde lejos, con el rostro pálido. Había visto cosas que no podía explicar: luces saliendo de las manos de TN, un chico desapareciendo en el aire. Su odio hacia TN se transformó en algo más oscuro: miedo y una pizca de ambición. Ahora sabía que TN no era solo una rival por el amor de Lukas, era algo... diferente.
Lukas se acercó a TN, quien estaba sentada en el parachoques de la camioneta, temblando.
— Lo hiciste —dijo él, envolviéndola en sus brazos—. La salvaste.
— Esto es solo el principio, Lukas —respondió ella, escondiendo su rostro en el cuello de él—. Los Rivales no se detendrán. Y ahora ellos saben que tú eres mi debilidad.
Lukas la separó un poco para mirarla a los ojos. A pesar del peligro, a pesar de los secretos y de la locura de la noche, sonrió.
— Entonces tendré que aprender a ser tu fortaleza —dijo él antes de besarla de nuevo, un beso que sabía a victoria y a una promesa de tiempos difíciles—. No me importa si el mundo se distorsiona, TN. Mientras te tenga en frente, sé exactamente dónde estoy.
Dome observaba la escena desde lejos, guardando su reloj táctico. Sabía que la Organización no estaría feliz con que tantos civiles supieran la verdad, pero al mirar a sus amigos unidos, pensó que tal vez, solo tal vez, esa era la única forma de ganar la guerra que se avecinaba.
En la oscuridad de la ciudad, un par de ojos rojos observaban desde la copa de un edificio. El Chico Misterioso no se había ido, solo estaba esperando. La puerta se había cerrado, pero la cerradura ahora estaba rota.
— Disfruten su momento —susurró el viento—. El show apenas comienza.