Volver al resumen

Amor?

Entre el deseo y la posesión

El 2021 había traído consigo un aire de renovación que el grupo necesitaba desesperadamente. Aunque las mascarillas seguían presentes y los estadios aún no rugían con la fuerza de antaño, la sensación de parálisis se había disipado. Para Taehyung, este año marcaba un renacimiento. Ya no era aquel chico que se desvanecía en las sombras de los camerinos; había recuperado su brillo, su confianza y esa energía magnética que lo caracterizaba. Sin embargo, algo no había cambiado: su necesidad física y emocional de Yoongi.

Si bien Taehyung ahora caminaba con la cabeza en alto, su lenguaje corporal seguía gritando que Yoongi era su dueño. En las entrevistas, ya no se escondía por miedo, sino por puro placer. Se deleitaba en pasar sus brazos por la cintura de Yoongi frente a las cámaras, en apoyar la barbilla en su hombro mientras el mayor hablaba con seriedad, o en entrelazar sus dedos sin importar quién estuviera mirando. Yoongi, siempre pasivo y calmado, aceptaba aquel despliegue de afecto con una sonrisa ladeada y un brillo de orgullo en sus ojos pequeños.

Pero el equilibrio de su burbuja perfecta comenzó a experimentar ligeras turbulencias, y el origen tenía nombre y apellido: Jeon Jungkook.

Jungkook siempre había tenido una conexión especial con Taehyung. Eran los "hermanos" menores, los compañeros de juegos. Pero algo en la forma en que Jungkook miraba a Taehyung ese año había cambiado. Ya no era solo camaradería; era una atención intensa, casi gravitacional. Jungkook buscaba a Taehyung constantemente, interrumpía sus momentos a solas con Yoongi y lanzaba comentarios que rozaban el coqueteo bajo la excusa de la confianza.

—Tae-hyung, ¿viste el nuevo set de pesas que instalaron? —preguntó Jungkook durante un descanso de un ensayo, ignorando por completo que Taehyung estaba sentado en el regazo de Yoongi, quien le masajeaba el cuello—. Deberías venir conmigo más tarde. Te ayudaré con tu rutina de espalda.

Taehyung, que estaba en un estado de semi-trance por las manos de su novio, abrió un ojo y sonrió de forma perezosa.

—No lo sé, Jungkookie. Hyung y yo teníamos planes de ver una película hoy —respondió Taehyung, restregando su mejilla contra la de Yoongi.

—Podemos ver la película después —insistió Jungkook, dando un paso más hacia ellos y colocando una mano en el hombro de Taehyung—. Además, me prometiste que me ayudarías a practicar las armonías de la nueva unidad.

Yoongi sintió un ligero pinchazo de irritación. No era un hombre celoso por naturaleza, pero no era ciego. Notaba cómo Jungkook intentaba acaparar el tiempo de Taehyung, cómo buscaba cualquier excusa para tocarlo o para alejarlo de su lado. Sus dedos se tensaron un poco sobre los hombros de Taehyung.

—Él está cansado, Jungkook —dijo Yoongi con su voz profunda y monocorde, esa que usaba cuando quería marcar territorio sin levantar la voz—. La rutina de baile de hoy fue intensa. Déjalo descansar.

Jungkook apretó la mandíbula sutilmente, pero mantuvo la sonrisa.

—Solo fue una sugerencia, hyung. No tienes que ser tan protector. Taehyung sabe decidir por sí mismo, ¿verdad?

Taehyung, sintiendo la súbita tensión en el aire, se incorporó un poco. Su lado protector y algo seco afloró. Aunque amaba a Jungkook como a un hermano, no le gustaba que nadie cuestionara la autoridad silenciosa de su novio.

—Hyung tiene razón, Kook —dijo Taehyung, su voz volviéndose un poco más grave—. Hoy prefiero quedarme con él. Quizás mañana.

Jungkook asintió, aunque sus ojos no ocultaban la decepción y un toque de desafío antes de darse la vuelta y alejarse hacia el otro lado de la sala de ensayo.

Cuando se quedaron solos en el rincón, Yoongi soltó un suspiro largo y dejó caer sus manos. Taehyung se giró de inmediato, rodeando el cuello de Yoongi con sus brazos largos y fuertes, pegando sus frentes.

—¿Estás celoso, mi Yoongi-chi? —susurró Taehyung con una sonrisa traviesa, esa que solo le mostraba a él.

—No seas ridículo —respondió Yoongi, intentando mantener su máscara de indiferencia, aunque sus orejas se estaban poniendo rojas—. Solo me molesta que interrumpa. Tenemos poco tiempo para nosotros.

—A mí también me molesta —admitió Taehyung, dejando un beso húmedo en la mejilla de Yoongi—. Pero me gusta cuando te pones así de serio. Te ves tan guapo cuando intentas marcar tu territorio.

Yoongi lo miró a los ojos, viendo esa mezcla de ternura y picardía que siempre lo desarmaba. Taehyung podía ser seco con el resto del mundo, pero con él era un volcán de afecto que a veces lo sobrepasaba.

—Vámonos a casa —murmuró Yoongi, rindiéndose ante la mirada de su pareja.

Sin embargo, el "problema Jungkook" no terminó ahí. Durante una grabación de un contenido para el canal oficial, el grupo estaba sentado en un círculo. Jungkook se las arregló para sentarse justo al lado de Taehyung, dejando a Yoongi al otro lado del círculo. Durante toda la grabación, Jungkook no dejó de susurrarle cosas al oído a Taehyung, haciéndolo reír y tocando su brazo constantemente.

Yoongi observaba desde su lugar, manteniendo su postura profesional, pero sus dedos jugueteaban nerviosos con el dobladillo de su chaqueta. Taehyung, aunque disfrutaba de la compañía de Jungkook, buscaba constantemente la mirada de Yoongi a través del set. Cada vez que Jungkook se acercaba demasiado, Taehyung lanzaba una mirada rápida a Yoongi, como buscando aprobación o simplemente asegurándose de que su ancla seguía ahí.

Al finalizar la grabación, mientras el staff recogía el equipo, Jungkook volvió a la carga.

—Tae, tengo hambre. ¿Vamos a comer algo los dos? —preguntó Jungkook, agarrando la muñeca de Taehyung.

—Lo siento, Kook, pero ya quedé con Yoongi-hyung —respondió Taehyung, zafándose con suavidad pero con firmeza.

—Él siempre puede unirse más tarde, ¿no? —insistió el menor, lanzando una mirada desafiante hacia donde Yoongi caminaba hacia ellos.

Yoongi llegó justo a tiempo para escuchar el intercambio. No dijo nada al principio, simplemente se colocó al lado de Taehyung y pasó un brazo por su cintura, atrayéndolo hacia su costado en un gesto posesivo que no dejó lugar a dudas.

—Tenemos una reserva, Jungkook —dijo Yoongi, su mirada fija en el menor—. Quizás en otra ocasión.

El ambiente se volvió denso. Jungkook sostuvo la mirada de Yoongi por unos segundos antes de encogerse de hombros y retirarse con un simple "está bien".

Una vez en la camioneta que los llevaba de vuelta a su apartamento compartido, el silencio entre Yoongi y Taehyung era pesado. Taehyung sabía que Yoongi estaba molesto, no con él, sino con la situación. Y cuando Yoongi se molestaba, se cerraba en su caparazón de silencio.

Al entrar en el apartamento, Yoongi se dirigió directamente a la cocina para servirse un vaso de agua, pero Taehyung fue más rápido. Lo interceptó, acorralándolo contra la encimera y rodeándolo con sus brazos, atrapándolo en su espacio personal.

—Estás enojado —afirmó Taehyung, hundiendo la nariz en el cuello de Yoongi, aspirando su aroma para calmar su propia ansiedad.

—No estoy enojado, Taehyung. Solo estoy cansado de que parezca que tengo que competir por tu atención con alguien que debería ser como tu hermano —respondió Yoongi, su voz cargada de una fatiga emocional que rara vez mostr