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Kaa en high school dxd

Asia continúa sus cochinadas y el encuentro de Asia con Kaa

El ambiente dentro de la habitación de Gasper Vladi se había vuelto espeso, cargado de un calor que no provenía únicamente de la fiebre del joven dhampir. Akeno Himejima, la Reina del clan Gremory, seguía sumida en el trance profundo dictado por las espirales de Kaa. Sus movimientos eran felinos, lentos y calculados, carentes de su habitual malicia juguetona pero imbuidos de una obediencia ciega y lasciva.

— Mmm... Gasper-kun, te agitas demasiado —susurró Akeno, cuya blusa del uniforme ya estaba parcialmente desabrochada, revelando el encaje negro que apenas contenía su busto—. El amo dice que debo ser tu medicina... y una medicina debe aplicarse con firmeza.

Gasper, con el rostro hundido bajo el peso del trasero de Akeno, solo podía emitir sonidos ahogados. Intentaba empujarla, pero sus manos apenas encontraban fuerza en sus brazos debilitados por la enfermedad. La sensación de la falda de la academia y la lencería de Akeno presionando contra su nariz y boca lo estaban volviendo loco. El aroma a jazmín y el calor corporal de la mujer lo envolvían en una nube de confusión sensorial.

— ¡Mmmgh... P-por... favor...! —logró balbucear Gasper cuando Akeno se inclinó un poco hacia adelante, dándole un segundo de aire.

— No hables, pequeño —dijo ella, girando la cabeza para mirarlo. Sus ojos eran un torbellino de colores psicodélicos que giraban sin descanso—. Solo disfruta del consuelo que el amo Kaa te envía a través de mí.

Mientras tanto, en el exterior, la noche se volvía más silenciosa. Asia Argento caminaba por el sendero que rodeaba el club, apretando contra su pecho una pequeña bolsa de hierbas medicinales. Su corazón latía con fuerza, preocupada por el estado de su amigo.

— Tengo que darme prisa —murmuró Asia para sí misma—. Gasper-kun se veía muy mal. Espero que estas hierbas de la biblioteca botánica ayuden a bajar su temperatura.

De repente, un siseo suave y melódico flotó en el aire, deteniendo los pasos de la joven ex-monja.

— Sssí... tan dedicada... tan dulce... —la voz era como seda arrastrándose sobre mármol—. Pero las hierbasss no curarán lo que él tiene, pequeña monja.

Asia se dio la vuelta rápidamente, buscando el origen de la voz. De entre las sombras de un gran roble, una cabeza alargada y escamosa emergió lentamente. Kaa se deslizaba con una elegancia que desafiaba su tamaño, descendiendo de una rama hasta quedar a la altura de la chica.

— ¡Ah! ¡Una serpiente! —exclamó Asia, retrocediendo un paso, pero sin sentir una amenaza inmediata debido a la suavidad del tono de la criatura—. ¿Quién... quién eres? ¿Eres un familiar de algún demonio?

Kaa balanceó su cabeza de lado a lado en un movimiento rítmico.

— Sssolo soy un amigo... un viajero que busca ayudar a las almasss atribuladasss como la tuya —siseó Kaa, manteniendo sus ojos entrecerrados por el momento—. Parecesss tan cansada, Asia Argento... cargando con el peso de la sssalud de los demásss... ¿No querríasss dessscansar un poco?

Asia parpadeó, confundida. La voz de la serpiente tenía una cualidad reconfortante, casi como una canción de cuna.

— Bueno... es cierto que estoy un poco agotada —admitió Asia, relajando ligeramente los hombros—. Pero Gasper-kun me necesita. No puedo quedarme a hablar.

— Oh, pero sssí puedesss —insistió Kaa, acercándose un poco más. Su lengua bífida probó el aire cerca de la mejilla de Asia—. Sssolo necesitas un momento de paz... un momento para mirar la bellezzza que el mundo ofrece... Mírame, pequeña... mírame y olvida tus preocupacionesss...

Asia recordó vagamente las advertencias de Rias sobre no confiar en criaturas desconocidas, pero la curiosidad y la extraña calma que emanaba la serpiente fueron más fuertes.

— No debería... —susurró Asia, pero sus ojos se elevaron hacia el rostro de Kaa.

En ese instante, Kaa abrió sus párpados por completo. Las espirales amarillas, verdes y azules comenzaron a girar con una intensidad hipnótica. Asia quedó congelada en el sitio. La bolsa de hierbas medicinales resbaló de sus manos, cayendo al suelo sin que ella lo notara.

— Eso esss... —siseó Kaa con satisfacción—. Mira los coloresss... mira cómo giran... rojo... amarillo... verde... confía en mí... sssolo en mí...

— Los colores... son tan... hermosos... —murmuró Asia. Su voz se volvió monótona y sus pupilas comenzaron a dilatarse, reflejando exactamente el mismo patrón de espirales que los ojos de la serpiente—. Sr. Kaa... se siente... tan bien...

— Por sssupuesto que sssí —continuó Kaa, rodeando el cuello de Asia con una parte de su cuerpo, sin apretar, solo acariciando la piel de la chica con sus escamas frías—. Ahora, escúchame con atención, mi dulce niña. Gasper-kun está en su habitación, y Akeno ya lo está cuidando... pero ella necesita ayuda. El amo quiere que vayas allí y le demuestresss a Gasper cuánto lo aprecias... de una forma muy especial.

Asia asintió lentamente, sus ojos girando en sincronía con los de Kaa. La voluntad de la chica se había desvanecido, reemplazada por la sugestión de la pitón.

— Sí... el amo quiere que ayude a Gasper-kun... de una forma especial... —repitió Asia con una sonrisa vacía y amplia.

— Vas a ir allí —ordenó Kaa, susurrando directamente en su oído—, y te sssentarás sobre su rostro, igual que Akeno. Vas a asssfixiarlo con tu cariño... vas a tocarlo... vas a hacerle cosas sssucias... muy sssucias... porque eso