Naruto el relampago.rojo
El Despertar de la Agonía del Bosque
El alba sobre Konoha no trajo la calidez habitual. Un manto de neblina espesa, casi antinatural, se arrastraba por las calles de la aldea, ocultando las raíces de los grandes árboles y silenciando el bullicio de los madrugadores. En la puerta principal, tres figuras aguardaban en silencio. Naruto ajustaba las correas de su mochila con movimientos mecánicos, Sasuke mantenía la mirada perdida en el horizonte boscoso y Kakashi leía, quizá por última vez en mucho tiempo, su pequeño libro de tapas sugerentes, aunque sus ojos no se movían por las líneas.
—Es hora —dijo Kakashi, guardando el libro en su estuche táctico—. El País de los Bosques está a dos días de camino a ritmo normal, pero si forzamos el paso, llegaremos antes del anochecer. Naruto, mantén el Modo Sabio intermitente. Necesitamos detección temprana.
—Entendido, Kakashi-sensei —respondió Naruto, cuya expresión juguetona había sido reemplazada por una máscara de severidad—. Kurama también está alerta. Dice que el aire se siente... rancio. Como si algo estuviera pudriendo la naturaleza misma.
Sasuke no dijo nada, simplemente comenzó a correr, transformándose en un borrón de velocidad negra y gris. Los otros dos lo siguieron de inmediato, saltando entre las copas de los árboles con una sincronización que solo años de misiones compartidas podrían forjar.
A medida que se alejaban de las fronteras del País del Fuego, el paisaje comenzó a cambiar de forma alarmante. Los árboles del País de los Bosques, conocidos por su verdor eterno y su altura colosal, presentaban ahora un aspecto cadavérico. Las hojas, en lugar de caer por el otoño, se deshacían en un polvo grisáceo antes de tocar el suelo.
—Miren eso —señaló Naruto, deteniéndose sobre una rama que crujió peligrosamente bajo su peso—. No hay pájaros. Ni siquiera insectos.
Sasuke se agachó y puso su mano sobre la corteza del árbol. Activó brevemente su Sharingan y luego el Rinnegan. Sus cejas se juntaron en un gesto de desprecio.
—El flujo de chakra de la tierra en esta zona ha sido invertido —explicó Sasuke—. Normalmente, las raíces absorben energía para nutrir al árbol. Aquí, algo está succionando la esencia vital desde el corazón del tronco hacia el subsuelo. Es un drenaje sistemático.
—¿Sienten eso? —preguntó Kakashi, levantando su banda protectora para liberar el Sharingan—. A unos dos kilómetros al norte. Hay una distorsión en la atmósfera.
No necesitaron más palabras. Se lanzaron hacia el origen de la perturbación. A medida que se acercaban, un zumbido de baja frecuencia comenzó a vibrar en sus oídos, una vibración que hacía que los dientes dolieran y el chakra en sus bobinas se agitara con nerviosismo.
Finalmente, llegaron a un claro que antes debió ser un santuario natural. En el centro, se alzaba una estructura que desafiaba toda lógica arquitectónica ninja. Era una torre de obsidiana estriada, de unos treinta metros de altura, que parecía palpitar como un corazón negro. No tenía puertas ni ventanas, pero de su cúspide brotaban hilos de energía púrpura que se conectaban con las nubes, creando un vórtice estático en el cielo.
—Allí está —dijo Naruto, apretando los dientes—. La torre de drenaje.
—Y no está desprotegida —añadió Sasuke, desenvainando su Kusanagi.
De las sombras de la torre emergieron seis figuras. No eran los constructos de madera que habían atacado Konoha, sino algo más refinado. Eran guerreros con armaduras de placas oscuras que parecían absorber la poca luz que se filtraba por el follaje muerto. No tenían rostros, solo una hendidura horizontal de donde emanaba un brillo gélido.
—Intrusos —dijo una voz coral, que parecía provenir de los seis guerreros al mismo tiempo—. El Arquitecto ha decretado que este nodo es sagrado. Su carne servirá de abono; su chakra, de combustible.
—¡Menos charla y más pelea! —rugió Naruto, lanzándose al ataque mientras creaba cuatro clones de sombra en el aire.
Dos de los guerreros se adelantaron. Uno de ellos levantó un escudo de energía que desvió los golpes de los clones con una facilidad pasmosa, mientras el otro realizaba un movimiento circular con una lanza de doble punta. Al contacto con el aire, la lanza generó ondas de vacío que cortaron los clones de Naruto como si fueran de papel.
—¡Sasuke, por la izquierda! —gritó Kakashi, lanzando varios kunais con etiquetas explosivas para crear una distracción.
Sasuke se desplazó con el *Shunshin*, apareciendo instantáneamente detrás del guerrero del escudo. Su espada, imbuida en rayos negros, descendió con la intención de partir la armadura. Sin embargo, el guerrero ni siquiera se giró; su sombra se desprendió del suelo y se materializó en una mano sólida que atrapó la hoja de Sasuke.
—¿Manipulación de sombras? —Sasuke frunció el ceño—. No, esto es algo diferente. Es materia oscura.
—¡Rasengan! —Naruto aprovechó la apertura para impactar una esfera de energía en el pecho del guerrero de la lanza.
El impacto fue directo, pero en lugar de salir disparado, el guerrero pareció "beber" la rotación del ataque. Su armadura brilló con más intensidad y devolvió la fuerza del Rasengan en forma de una explosión de energía pura que mandó a Naruto rodando por el suelo.
—¡Maldición! —exclamó Naruto, poniéndose de pie y limpiándose la sangre del labio—. Es como dijo la abuela Tsunade, se alimentan de nuestros jutsus.
—Entonces no usaremos jutsus convencionales —dijo Kakashi, aterrizando junto a sus alumnos—. Naruto, entra en el Modo Sabio completo. Sasuke, usa el Amaterasu solo como último recurso, no queremos que absorban las llamas eternas. Yo me encargaré de la coordinación.
Los tres ninjas se reagruparon. El Equipo 7 estaba de nuevo en formación de combate, una visión que habría infundido terror en cualquier nación enemiga, pero estos guardianes no conocían el miedo.
—¡Arte Sabio: Gran Bola Rasengan! —gritó Naruto, pero esta vez no la lanzó.
En lugar de eso, utilizó la energía natural acumulada para aumentar su fuerza física a niveles estratosféricos. Con un estallido de velocidad, apareció frente al guerrero del escudo y, en lugar de usar el jutsu, le propinó un puñetazo imbuido en el *Kata de los Sapos*. El golpe no tocó la armadura, pero la presión del aire natural a su alrededor destrozó el escudo y mandó al guardián volando contra la torre de obsidiana, dejando una grieta en la estructura.
—¡Funciona! —celebró Naruto—. ¡La energía natural les cuesta más procesarla!
Sasuke, entendiendo la estrategia, activó su Susanoo de forma parcial. Un brazo esquelético de color púrpura se materializó a su alrededor, sosteniendo una ballesta. Disparó flechas de puro chakra entrelazadas con el poder del Rinnegan, diseñadas no para explotar, sino para sellar los puntos de presión de los enemigos.
Kakashi, por su parte, utilizaba su Sharingan para predecir los movimientos de los otros cuatro guerreros que se unían a la refriega. Con una precisión quirúrgica, lanzaba hilos de alambre reforzados con chakra de viento, cortando las articulaciones de las armaduras oscuras sin darles tiempo a absorber la energía.
—¡Estamos ganando terreno! —gritó Kakashi—. ¡Naruto, concéntrate en la base de la torre! ¡Si la derribamos, el nodo colapsará!
Naruto asintió y comenzó a cargar un Rasenshuriken, pero esta vez mezclado con el chakra de lava de Son Gokū, el Cuatro Colas. El calor en el claro se volvió insoportable, y el aire comenzó a distorsionarse.
—¡Estilo de Lava: Rasenshuriken!
El disco giratorio de magma y viento surcó el aire, emitiendo un silbido ensordecedor. Los guardianes restantes intentaron formar una barrera conjunta, pero Sasuke intervino usando el *Amenotejikara*. En un parpadeo, intercambió la posición de uno de los guerreros con un tronco muerto justo en la trayectoria del ataque.
La explosión resultante fue volcánica. Una columna de lava y vapor se elevó, envolviendo la base de la torre. El sonido del cristal rompiéndose resonó por todo el bosque. La torre de obsidiana comenzó a tambalearse, y los hilos púrpuras que la conectaban con el cielo empezaron a parpadear.
—¡Sí! —exclamó Naruto, alzando el puño.
Sin embargo, la alegría fue efímera. Del interior de la torre, una mano pálida y larga emergió, atravesando la lava como si fuera agua fría. La mano se cerró en un puño y una onda expansiva de color blanco absoluto barrió el claro del bosque, apagando las llamas de lava y lanzando a los tres ninjas hacia atrás.
Desde la base agrietada de la torre, un hombre salió caminando con una parsimonia aterradora. Vestía una túnica blanca inmaculada que contrastaba con su cabello negro como el ala de un cuervo. Sus ojos eran grises, sin pupilas, y en su frente tenía un tercer ojo cerrado verticalmente.
—Interesante —dijo el hombre. Su voz era suave, casi melódica, pero cargada de una arrogancia milenaria—. Han dañado un recolector de clase menor. Supongo que las hormigas han aprendido a morder.
—¿Tú eres el Arquitecto? —preguntó Sasuke, levantándose con dificultad y manteniendo su espada en guardia.
El hombre soltó una risa leve.
—Ese es un título que los vuestros me han dado. Yo soy simplemente el Jardinero que ha vuelto para podar las malezas. El chakra fue un regalo que no supieron usar. Lo han convertido en armas, en odio, en muros. Es hora de que vuelva a su origen.
—¡El chakra es lo que nos permite entendernos! —gritó Naruto, volviendo a entrar en su Modo Chakra de Kurama—. ¡No dejaré que se lo quites a nadie!
—Uzumaki Naruto —dijo el Arquitecto, fijando su mirada gris en el joven—. Llevas dentro una fracción de la creación original. Eres como una fruta que se niega a caer del árbol. Pero el otoño ha llegado para tu especie.
El Arquitecto levantó un dedo. En un instante, la gravedad en el claro se multiplicó por cien. Naruto, Sasuke y Kakashi fueron aplastados contra el suelo, sintiendo que sus huesos crujían bajo un peso invisible.
—Esta torre es solo una de muchas —continuó el hombre, ignorando sus esfuerzos por levantarse—. Mientras hablamos, el País del Rayo y el País del Viento están siendo drenados. Para cuando el sol se ponga mañana, la red estará completa.
—No... todavía no... —gruñó Naruto.
Con un esfuerzo sobrehumano, Naruto comenzó a canalizar el chakra de todas las Bestias con Cola que residían en su interior. Un aura multicolor comenzó a emanar de su cuerpo, contrarrestando la presión gravitatoria. A su lado, el ojo de Sasuke sangraba mientras activaba el Susanoo perfecto, cuyas espadas de energía cortaron la presión ambiental.
—¡Kakashi-sensei, ahora! —rugió Naruto.
Kakashi, liberado de la presión por sus alumnos, realizó una serie de sellos a una velocidad que desafiaba la vista.
—¡Kamui!
El espacio alrededor de la cabeza del Arquitecto comenzó a succionarse hacia otra dimensión. El hombre de blanco ladeó la cabeza, mostrando por primera vez una chispa de curiosidad. Levantó su propia mano y, con un simple movimiento de dedos, "atrapó" el vórtice del Kamui y lo deshizo como si fuera una pompa de jabón.
—Manipulación del espacio-tiempo —comentó el Arquitecto—. Una técnica ingeniosa para un mortal. Pero yo construí el espacio donde habitan.
El tercer ojo en su frente se abrió. Era un ojo de color dorado con anillos concéntricos que giraban en sentido contrario a las manecillas del reloj.
—*Génesis del Vacío* —susurró.
Una luz dorada bañó el bosque. Naruto sintió que su conexión con Kurama se debilitaba drásticamente. El chakra que siempre había fluido como un río rugiente ahora se sentía como un hilo de seda a punto de romperse. Sasuke vio cómo su Susanoo se desvanecía, desintegrándose en partículas de luz.
—¡Nos está desconectando! —advirtió Sasuke, su voz llena de una urgencia que Naruto rara vez había escuchado.
—¡No me rendiré! —Naruto se lanzó hacia adelante, usando lo último de su fuerza física.
Lanzó un puñetazo desesperado, pero el Arquitecto simplemente desapareció y reapareció detrás de él. Le puso una mano en la espalda y Naruto sintió un dolor como si le estuvieran arrancando el alma a través de los poros de su piel.
—Duerme, pequeño contenedor —dijo el Arquitecto.
Justo cuando Naruto estaba a punto de perder el conocimiento, una ráfaga de arena y un torbellino de viento azul impactaron contra el Arquitecto, obligándolo a soltar a Naruto y retroceder.
—Lamentamos la tardanza —dijo una voz familiar.
Gaara, el Quinto Kazekage, aterrizó sobre una nube de arena, flanqueado por Temari y un escuadrón de ninjas de la Arena. A su lado, Darui, el Raikage, envuelto en su armadura de rayo, aterrizó con un estruendo.
—Parece que la fiesta se puso interesante —comentó Darui, ajustándose su protector—. No podíamos dejar que Konoha se llevara toda la gloria de salvar el mundo otra vez.
El Arquitecto observó a los recién llegados. Su expresión volvió a ser de absoluta indiferencia.
—Más maleza —dijo, extendiendo ambos brazos—. No importa. El jardín es grande y hay espacio para todos los cadáveres.
—¡Escuchen todos! —gritó Kakashi, recuperando el aliento mientras ayudaba a Naruto a levantarse—. ¡No podemos vencerlo con ataques directos de chakra! ¡Necesitamos combinar la energía natural y ataques físicos coordinados! ¡Es la única forma de sobrecargar su capacidad de absorción!
Naruto, apoyado en el hombro de Sasuke, miró a sus aliados. Los Kages habían llegado, y con ellos, la esperanza de una contraofensiva a escala global.
—Oye, Sasuke —dijo Naruto, con una sonrisa débil pero desafiante—. ¿Ves lo que yo veo?
Sasuke observó al Arquitecto, que ya estaba invocando más guerreros de obsidiana desde el suelo.
—Veo a un tipo que habla demasiado —respondió Sasuke—. Vamos a cerrarle la boca.
Con un grito de guerra que resonó por todo el marchito País de los Bosques, la Alianza Shinobi improvisada se lanzó al ataque. Naruto, a la cabeza, sintió cómo el calor de sus amigos le devolvía las fuerzas. El Arquitecto podía ser el creador de su mundo, pero Naruto Uzumaki era el hombre que nunca se rendía, y esta vez, tenía a todo el mundo ninja cubriéndole las espaldas.
La verdadera batalla por la existencia del chakra acababa de comenzar, y el bosque, a pesar de su agonía, fue testigo del rugido de una generación que se negaba a ser borrada de la historia. En lo alto, el vórtice púrpura vibró con fuerza, mientras el primer choque de poderes entre la divinidad y la voluntad humana hacía temblar los cimientos mismos de la realidad.