My one and only love
Im Han-rim era alguien valiente, siempre estaba dispuesta a defender a los más débiles, incluso si ella hacía parte de ellos, no había lío ni problema que la hiciera cambiar de opinión, incluso en sus momentos más críticos. Recordaba ese día como si hubiera sido ayer, corría por los callejones y pasajes con todo lo que sus fuerzas daban en ese momento, el sudor recorría sus sienes y de su boca brotaban jadeos desiguales y asustados, uno de sus ojos estaba tan hinchado que había perdido casi toda la visión, y probablemente su cara quedaría deforme por varios días, salía sangre de su nariz y ya había manchado la camisa de su uniforme escolar. Por un momento pensó que lograría escapar, ella era rápida, pero el problema era que ellos eran más, se dividieron y la interceptaron debajo de un puente con iluminación tenue. La golpearon, se burlaron de ella: "¿Por qué defiendes a los demás perdedores sí tú también lo eres Im Han-rim?"' ¿Por qué lo hacía? Porque sentía rabia, la furia bullía en su interior al ver todas las injusticias que sus profesores solían ignorar por miedo, le carcomía la conciencia dormir tranquila en su casa cuando sabía que otros compañeros sufrían de calvarios inimaginables. Iba a explicarlo, pero un golpe justo en su boca se lo impidió, probablemente la golpearían hasta desmayarla. Pero entonces, de repente, un hombre con uniforme militar llegó hasta dónde estaba, en el suelo, la miraba, la miraba de una forma que no solo observaba su exterior, esa mirada lograba ver su corazón. "El primer paso para recibir ayuda, es pedirla" Ella lo hizo, le pidió su ayuda, y lo vio ahuyentar a esos idiotas tan rápido como había llegado. Ese momento marco su vida para siempre, y nunca podría olvidar al hombre que la salvó, Na Hwa-jin.